Columna | “Tiempos mejores : el mejor regalo es la unidad”

Es
lo que llevó a los electores el domingo recién pasado, a darle un
espaldarazo al candidato de Chile Vamos. La ilusión de que puede darse
la posibilidad de tiempos mejores y en función de una gobernabilidad
de excelencia y que apunte precisamente a solucionar los problemas de la
gente y que no requiera mayor retórica, sino acción oportuna, precisa y
eficaz.

Resulta
tan simple atender las necesidades o requerimientos de la comunidad,
pero en ocasiones nos damos vueltas y complicamos soluciones que pasan
tan solo por un gesto de buena voluntad.

Ocurre
que estamos más pendiente con los cálculos y dividendos personales que
aquello nos pueda arrojar, que dejamos de lado lo esencialmente
importante para la gente.

Chile
Vamos va por un segundo período para gobernar., creemos de corazón,
que lo va hacer bien y ello, inspirado precisamente en el mensaje que
dejaron las urnas, resultado que no se puede soslayar y menos ignorar.

Hay
quienes hoy, tienen que asumir que la derrota en alguna medida está
ligada a ese mensaje poco claro y que provocó confusión en sus
adherentes. El no tener claridad en apoyar o no a Guillier, terminó
por ofuscar al electorado y tomar una decisión, apoyar a quien
representa seriedad, conocimiento, inteligencia y amplio dominio de los
temas , que como Estadista, le corresponderá no sólo conocerlos, sino
que también resolverlos.

En
una palabra, el país desea que su dirigencia, aparte de un discurso de
campaña, posea las competencias que le permitan asumir tareas de alta
complejidad y salir airosos. Las propuestas están dadas, matices más o
menos, recogen el sentir de la mayoría de la gente: educación, salud,
atención de la tercera edad, seguridad, pensiones y por cierto,
dedicación a lo que ha sido la clase media en nuestro país durante los
últimos años, sin dejar de lado a las regiones y por ende, las zonas
extremas. Todo esto, condensado en un discurso potente, robusto y lleno
de sensibilidad. Elemento central del mismo, la unidad. Si al final
del día, todos somos chilenos, vivimos en la misma tierra, sufrimos los
mismos pesares (como no recordar el sufrimiento y tragedia de los
compatriotas en Villa Santa Lucía), alegrías y desencantos. Por lo
tanto, cuando se marca el acento en ese aspecto tan importante, todos
debemos hacer causa común y plegarnos a la primera gran petición que nos
hace el Mandatario electo. De seguro que nadie dejara de ser lo que es
hoy y nadie se sentirá menoscabado porque asuma una actitud de
solidaridad, cooperación, tolerancia y empatía por el del lado.

Construir
un país, no sólo es tarea de los legisladores, debe tener también un
componente de sensibilidad, humano y fraterno. Requiere que nos
sacudamos el lastre de la indiferencia, el de la competencia e
individualismo. En el transcurso de las semanas iremos conociendo las
propuestas que para la región nos trae éste nuevo período, el de los
tiempos mejores. La confianza se acrecienta, cuando por éstos días los
niños y nosotros también., ciframos esperanzas en ese personaje mítico
que nos ha acompañado desde la infancia: Santa Claus, Papá Noel o
simplemente el Viejo Pascuero, a quien esperamos traiga al interior de
su saco, aquel presente preciado que cambiará nuestro semblante,
tornándose éste en una alegría y gozo por cumplirse el sueño
acariciado por tiempo.

El
mensaje de unidad no es nuevo, en Belén fue proclamado en el contexto
del Nacimiento de nuestro redentor anunciado a unos humildes pastores,
quienes con humildad atendieron su significado y creyeron en el, tal
vez con la esperanza de tiempos mejores.

¡Feliz Navidad!

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