Comerciantes opinan sobre trabajos de recuperación en Lautaro Navarro

Los
trabajos de recuperación del patrimonio arquitectónico de la calle
Lautaro Navarro forman parte de unos de los proyectos más ambiciosos y
costosos del Serviu de Magallanes.

Pero,
el precio del progreso urbano de ese sector de Punta Arenas, al parecer
y de acuerdo al balance de comerciantes instalados en el tramo ubicado
entre Pedro Montt y Errázuriz, ha sido alto en términos de ventas
perdidas, de problemas en el acceso de compradores y estacionamiento de
vehículos.

A
esas personas se les consultó acerca de la situación generada por los
trabajos de las empresas constructoras en el sector y estos fueron sus
balances:

“Respuesta sabida”

El
ingeniero comercial Pablo Barría Bauerle, de la librería Marangunic
señaló que “la respuesta es sabida y estimamos que tuvimos pérdidas del
orden del 30% de las ventas si se le compara con un año normal ¿Y por
qué? Porque, a los clientes se les dificultó el acceso, no les gusta
caminar en medio de tierra, de barro, cerca de maquinaria pesada; no
pueden estacionar cerca de nuestros locales y han buscado otras opciones
dónde comprar ¿Y por qué no se genera un sistema de trabajo que
contemple los días sábados, los domingos, con otro personal, pero que
los trabajos avancen a buen ritmo por el bien de todos”.

“Ha sido desastroso”

Rosita
Paillán Cheuquepil es dueña de un centro de llamados y venta de
artesanías y lanas. La trabajadora calificó el período en que se han
ejecutado los trabajos en calle Lautaro Navarro cómo “desastroso y más
encima, nos quieren subir el arriendo del local. Ha habido mañanas en
que no reunimos ni mil pesos. Vendíamos dos millones y apenas llegamos,
ahora, a los $900.000, con impuestos incluidos. Apenas ha alcanzado para
pagar sueldos, pero esperamos que podamos tener vitrinas para las
ventas navideñas”

“Menos ventas”

Carolina
Coñoecar Rojas, dependiente de un local comercial ubicado frente al
edificio de la Tercera Zona Naval señaló que “las pérdidas por menos
ventas son como del 60% de lo normal, porque la gente no viene a comprar
y se limita a hacer el trámite, pero no compra, porque no ha sido fácil
transitar por veredas que han roto y reparado más de una vez. Muchas
veces, por la mañana, no entró cliente alguno y esto empezó en
junio/julio y seguirá, dicen, hasta fines de noviembre”.

“Más obreros y más coordinación”

Francisco
Sánchez, agente de turismo Go Patagonia declaró que “cinco meses
después, la obra ejecutada es positiva, pero no se coordinó bien el
calendario de los trabajos y los plazos no estaban claros. Esa es tarea
de los organismos de la vivienda y de las empresas. Yo he visto cinco o
seis cascos blancos (identifican a los técnicos y profesionales) y a un
par de trabajadores. Llama la atención de que una empresa se demore más
del doble de lo que demora otra y esa poca eficiencia deja mucho que
desear. Hace cinco meses fue un caos, pero ahora empieza a notarse un
cambio positivo, aunque el mensaje para los responsables sigue vigente:
coordinen mejor la ejecución de la obra”.

“Se demoraron mucho”.

Marta
Bilbao Oliva y Andrea Gómez, socias y dueñas de una confitería,
señalaron que los trabajos “se demoraron mucho. No están bien
organizados y no fueron capaces de coordinar mejor. Las ventas bajaron
un 20% durante el invierno y como este es un negocio pequeño, eso se
nota, hace daño. Imagínese si a los trabajadores, a los funcionarios
públicos, se les descontara ese porcentaje de sus sueldos ¿qué
pasaría?”.

“Vamos avanzando”

Rosita
Sotomayor, dueña de una distribuidora de materiales para oficina y
computación, señaló que “vamos avanzando, pero en invierno tuvimos
dificultades muy serias. Hubo que reducir personal, salir a vender a
terreno, a visitar a los clientes porque las ventas, con la calle como
estaba, bajaron en un 70%. Pero la calle está quedando bonita, aunque se
aprecia mucho cemento, mucho concreto y esperamos que haya más verde”.

“Está quedando lindo”

María
Villegas, encargada de un local que vende artículos y vestuario para
damas señaló que “está quedando muy lindo y esperamos que pongan flores y
plantas en estas jardineras de cemento que se han construido. Pero en
invierno, y hasta hace poco, la sufrimos harto, porque bajaron las
ventas. El público no llegaba al local y hasta teníamos temor por la
posibilidad de que, con el cerco de madera instalado y la poca luz,
hubiera algún tipo de problema de seguridad ciudadana. Pero,
afortunadamente, eso no ocurrió y esperamos que las cosas mejoren y
superar los malos momentos del invierno, de los últimos cinco meses”.

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