Los
resultados del Mapa Nutricional 2019 revelaron que la zona que
presenta mayor obesidad es Magallanes, con un 27,1 por ciento.
Una
situación que ha empeorado desde que empezó la pandemia, y las personas
han tenido que permanecer encerrados en sus hogares para evitar
contagiarse del Coronavirus.
Para
la nutricionista Andrea Pangue, si bien no hay un número exacto, se ha
percibido un aumento de peso en las personas. “Se ha visto un aumento de
peso en este último tiempo debido al sedentarismo que se ha provocado
por la pandemia, y porque las personas han consumido más alimentos que
son altos en grasas y carbohidratos. Ya que son los que tenemos mayor
acceso, y uno cuando está en la casa tiende a comer más pan y frituras,
sobre todo en una región como la nuestra”, explica Pangue.
Además,
asegura que “esto en el largo plazo, puede aumentar las enfermedades
cardiovasculares. La obesidad ya es un riesgo por si solo, y sumado a la
situación que estamos viviendo puede ser que estas aumenten. Por eso
invitamos a las personas a seleccionar bien los alimentos que consumen.
Sabemos que la ansiedad de estar encerrados puede hacer que uno se
incline por algunos que no son saludables, pero estos se pueden
consumirse una vez a la semana, en vez de todos los días como pasa en
algunos casos”, añade la nutricionista.
Este
último punto es muy importante, ya que la ansiedad es uno de los
factores que ha influido en el aumento de peso de las personas. Según
afirma el sicólogo del Instituto Magallánico de la Obesidad, Enzo Arias,
ello, más la falta de ejercicios son una combinación letal. “La
ansiedad y la angustia de estar encerrados se expresan de distintas
maneras en las
personas, y hay gente que se termina comiendo sus problemas, lo que se
traduce en una mala alimentación. Esto, sumado a la falta de ejercicios,
en una ciudad que de por sí ya es sedentaria, es una combinación que
puede traer problemas a al salud”, explica Arias.
Un
análisis que comparte su colega Juan Pablo Reyes. “Lo que se come
afecta tanto al estado físico como emocional,. Y el aburrimiento, el
estrés y la ansiedad a veces se acompañan de malos hábitos alimenticios,
lo que genera problemas anímicos,
trastorno de sueño, etc. Y finalmente, se entra en un círculo vicioso
que puede traer riesgos a la salud de las personas a largo plazo”,
señala Reyes.