Pese a que su propiedad estuvo a
punto de ser rematada, Humberto Camelio, director y socio de Pesquera Comtesa
S.A., asegura que 2015 no ha sido el año más difícil. Sí lo fue 2014, un
período en el que la empresa, dedicada a la producción y exportación de
centolla y centollón en conserva, no contaba con suficiente flujo de caja para
asegurar la producción.
No es el caso este año. Esta
semana, el remate de la planta de producción que domina la esquina de Avenida
Independencia con Lautaro Navarro, frente al Muelle Prat, terminó siendo
pospuesto.
La razón, según Camelio, es que
“el banco se dio cuenta de que la deuda se va a pagar con el flujo de inversión
de los socios extranjeros; para eso, yo tengo que operar. La temporada de
centolla está encima y yo tengo todo vendido”.
El remate de la propiedad había
sido decretado debido a las dificultades financieras que enfrenta Comtesa tras
un conflcito con la Municipalidad de Punta Arenas y el Gobierno Regional
(GORE).
La disputa tiene su origen a
mediados de 2013, cuando el alcalde Emilio Boccazzi selló un acuerdo con
Camelio para la compra del recinto para instalar allí el edificio consistorial
del municipio. El empresario invirtió más de $ 500 millones en la compra e
implementación de otra planta en el radio urbano y, el 4 marzo de 2014, el
proyecto fue aprobado por el Consejo Regional (CORE) en una de las últimas
sesiones antes del cambio de mando de Gobierno y consejeros. No obstante, en
septiembre de ese año, sin que se concretara la venta del terreno, la
comunicación con el municipio se cortó: el nuevo CORE cuestionaba las
condiciones del acuerdo y en la Intendencia ponían trabas al trámite,
asegurando que la hipoteca que pesaba sobre el edificio no permitiría su
compra.
Fue entonces cuando Comtesa vio
complicada su caja. A la espera de una respuesta por la millonaria inversión
realizada, Camelio se vio en problemas para pagar a los más de 400 pescadores
artesanales que le proveían de materia prima. La empresa, que cada año transaba
cerca de US$ 12 millones anual, bajó en 2014 a US$ 6 millones y, sin embargo,
pudo pagar sueldos, imposiciones e impuestos.
Ese fue, dice Camelio, el año
más complejo. Pero ya terminó. Ahora, con la postergación hasta diciembre del
remate de la propiedad, la empresa busca retomar el ritmo y enviar,
principalmente a Europa, unas 650 toneladas de centolla y otras 100 de
centollón procesado.