Han
transcurrido casi 30 meses del accidente de tránsito que cobró la vida
de Johan Ruiz Mansilla. Pescador de profesión y padre de dos niñas (una
de ellas lactante), la víctima falleció tras recibir el impacto de una
camioneta manejada por un conductor en estado de ebriedad.
El
responsable del accidente, Rodrigo Soto González, fue condenado en
septiembre de 2020 a cuatro años de cárcel. Sin embargo, casi 12 meses
le sustituyeron su pena por la reclusión parcial nocturna.
Aunque
recuperó su libertad, el condenado tendrá que enfrentar nuevamente a la
justicia. Los familiares de la víctima interpondrán una demanda por
indemnización de perjuicios. Solicitan que el sujeto sea condenado a
pagar hasta 108 millones de pesos para la reparación del mal causado.
El
contenido de la acción hace referencia a los hechos ocurridos el 12 de
julio del 2019. En horas de la madrugada, la víctima –que tenía 41 años
de edad– manejaba su Mazda Demio por avenida Costanera del Estrecho.
Venía de su trabajo en una embarcación de Barranco Amarillo e iba a su
domicilio para reunirse con su familia.
Alrededor
de las 01:20 horas, su vehículo recibió el impacto frontal de una
camioneta marca Dodge que transitaba por la calzada de sentido
contrario. Su conductor iba con 0,91 gramos de alcohol por litro de
sangre y había perdido el control.
La
colisión fue de alta energía. El pescador sufrió múltiples fracturas y
traumas en su tórax y zona abdominal. Falleció a causa de una anemia
aguda severa en el hospital regional.
Aunque
la justicia penal ya se pronunció respecto a este caso, las madres de
las dos hijas de Soto González interpondrán una demanda una demanda
conjunta en contra del condenado.
“(La
demanda) busca la reparación del daño material y moral sufrido por las
víctimas indirectas del delito cometido por el condenado. Se refiere a
reparar los daños porque se destruyó un vehículo y además se quitó la
vida a una persona que era padre de dos hijas”, dice el abogado patrocinante de la acción, Juan Carlos Rebolledo.
Cada
demandante pide la indemnización de 50 millones de pesos por conceptos
de daño moral. Según la acción, la cifra es “en consideración con los
daños que se produjeron, esto es, la pérdida del padre por parte de dos
menores de edad, uno de ellos de apenas un mes de vida”.
Una
de las víctimas indirectas era propietaria del Mazda que resultó con
pérdidas totales. Ella pide la restitución de cuatro millones de pesos
por los costes de reparación y otros dos millones por el tiempo que no
pudo utilizarlo para trabajar.
De acuerdo al abogado de las víctimas, la acción será presentada en los próximos días ante los tribunales de competencia civil.