Setenta años han
pasado desde que en Estocolmo, Suecia,
una profesora rural recibiera este galardón, por este motivo a lo largo
de Chile se realizaron una serie de actividades en honor a la poetisa del Valle
del Elqui. Ayer, en la Plaza de Armas Benjamín Muñoz Gamero, también se le
rindió un homenaje, el que mezcló declamación, lectura de poesía y música.
En la oportunidad
Dusan Martinovic, leyó el “Manifiesto de Ciudades Mistralianas”, documento impulsado
por la mesa regional del Plan Nacional de la Lectura y basado en el texto “El
amor a la ciudad”.
En idioma
Kawésqar, Leticia Caro presentó un extracto de “Desolación”; el alumno de
kínder de la escuela Croacia, Joaquín Montecinos realizó una declamación del
poema “Hallazgo”; la escritora e integrante del Comité Consultivo del CRCA,
Rosario Chavol dio lectura al texto “La Tierra”, mientras que Fagú (Fabián
Güenchur) y sus amigos musicalizaron los escritos “La Pajita” y “Fuego”.
Asimismo, se dio a conocer el Circuito Mistraliano, con
el objetivo de poner en valor los lugares que marcaron la estadía de la poetisa
en Punta Arenas, entre los años 1918 y 1920, cuando se desempeñó como directora
del Liceo de Niñas de Punta Arenas. Es así como con una placa de cobre se
destaca el abedul que plantó en Avenida Colón con Magallanes, como homenaje y
cariño a la ciudad que la albergó. También se incluyó la ex residencia de
Gabriel Mistral (la casa del Comercio Detallista), el antiguo Liceo de Niñas
(La Araucana). En este lugar funcionó a partir del año 1906 dicho
establecimiento educacional. Una modesta casa de dos pisos que se arrendaba a
la familia Williams sirvió de sede a esta institución que fue la primera
escuela que potenció la escolarización del género femenino en la región. Este
liceo tuvo como directora y profesora de castellano a Lucila Godoy Alcayaga,
quien transformó y potenció esta institución, duplicando la matrícula escolar,
creando la biblioteca y llevando la
cultura y las letras a rincones de la ciudad donde la instrucción era un lujo
que pocos podían comprar. La Sociedad de Instrucción Popular, donde Gabriela
impartió clases y alfabetizó a las esposas de los obreros y el Hotel Tres
Pasos, creado como refugio y posada de la Sociedad Explotadora de Tierra del
Fuego. Éste será el punto final del viaje de la poetisa, la tranquilidad y la
comunión con la naturaleza y la belleza austral se aunarán en la letras de una
joven maestra que se maravilló contemplando uno de los lugares más bellos del
sur de Chile. Fue en este lugar donde logró la paz necesaria para escribir su
libro “Desolación”, publicado en 1922, y uno de los textos más influyentes en
la poesía chilena contemporánea.
En la ocasión se
entregó al público asistente unas postales creadas especialmente para la
ocasión con el objetivo de difundir nuestro patrimonio. Esto, gracias al apoyo
de la Fundación Pro Cultura, la Gobernación Provincial de Magallanes, la
Municipalidad de Vicuña y la Municipalidad de Los Andes.
Finalmente, el
director del Consejo Regional de la Cultura y las Artes, Gonzalo Bascuñán,
manifestó: “Esta actividad se organizó precisamente pensando en celebrar los 70
años del Premio Nobel de Literatura que obtuvo Gabriela Mistral en 1945, que es
probablemente la mujer más lúcida que ha producido nuestra patria. Sin duda, su
contribución al desarrollo de la infancia, de la mujer y de los pueblos
originarios en este territorio, la
convierten en una mujer señera para la época. Las placas que entregamos hoy
además conforman el Cicuito Mistraliano de la ciudad, con ello se busca poner
en valor los distintos lugares donde estuvo Gabriela”, sentenció.