Conocido vecino de calle Zenteno recibe ayuda para reparar su hogar

Álvaro
Cárdenas asegura tener 90 años, pero acota que “en mi carnet de
identidad figura 86”. Fue uno de los dirigentes fundadores de la
Población Zanjón Río de la Mano y gran parte de su vida la trabajó en la
locomoción colectiva. “Era la línea 8, que recorría las calles Prat,
Zenteno, Independencia, General del Canto y Rómulo Correa”, recuerda.

“Solo necesito tranquilidad”, dice el vecino que además perdió la vista en uno de sus ojos, tiene dificultades para escuchar y tiene marcapasos.

Hoy
descansa en su casa ubicada en calle Zenteno con Diego Portales, lugar
en deficientes condiciones, especialmente en el techo, que tiene goteras
producto de las precipitaciones. Además, tenía una importante cantidad
de basura que la atribuye a la situación de Julia, la única de sus nueve
hijos que lo acompaña en la casa: tiene un problema cognitivo cuyos
síntomas son comparadas a las personas que tienen trastorno de
acumulación compulsiva.

La situación que viven
en este hogar fue captada por una enfermera del policlínico que lo
trata. Ella se puso en contacto con la agrupación “Calor Magallánico”
para buscar una solución.

“Supimos
este caso hace cuatro meses y comenzamos a venir todos los fines de
semanas”, señala Beatriz Cárdenas, quien inició la campaña para la
reparación del techo y el retiro de la basura, los problemas más
urgentes.

“Nos
fue súper bien. Un camión lleno de basura sacamos de una pieza. Mucha
gente se comunicó conmigo para ofrecernos ayuda. Un caballero se
comprometió a ayudarnos con el arreglo del techo”, indicó la voluntaria
de la agrupación.

No
obstante, dentro de la asistencia recibida, llegaron algunas cosas que
no podrán ser usadas por la familia. “Traer bolsas con ropa y
televisores gigantescos en mal estado no es una ayuda. Eso les juega en
contra especialmente a los adultos mayores, porque acumulan cosas de
manera impresionante”, dice Beatriz Cárdenas.

Argumenta
que “la ayuda debe ser en base a que la persona realmente necesita. Y
no pensar en porque vas a desocupar o sacar algo que les molesta de tu
casa, llevárselo a alguien que no le será de utilidad”.

Mientras
agradece por la ayuda brindada, Álvaro lamenta la poca empatía social
existente en nuestros días, contrastando la relación cercana de años
atrás. “Ahora, una persona que tiene zapato no se junta con el que tiene
zapatilla. También a una persona que la ve pasar en un auto se esconde
para no saludarla”, se lamenta.

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