A
principios de agosto, el Servicio de Vivienda y Urbanismo (Serviu) de
Magallanes notificó al consejero regional Alejandro Riquelme de “los
edificios financiados por la entidad, las fiscalizaciones que ha hecho
la misma entidad, las atenciones solicitadas por garantía estructural
con fallas o defectos (…), las visitas y motivos de los desperfectos
realizados por la constructora o inmobiliaria postventa”. Lo anterior,
tras una solicitud vía Ley de Transparencia hecha por el representante.
La respuesta fue titánica, pues cubría el periodo desde 2015 a la fecha
(2024): miles de observaciones con entradas y salidas de especialistas
en la obra que eran o no recibidos por los dueños de los departamentos
del proyecto Tierra Austral 1 y 2, o San Ignacio, o Monte Aymond, o
Brisas del Sur, o Fenton Norte, o Fenton Sur, o Prat.
“Solicito
un oficio”, dijo el consejero, a la entidad responsable, por las mismas
constancias de fallas. Como antecedente hay algo más: las recién
entregadas soluciones habitacionales en Tierra Austral 3, al sur
poniente de la ciudad de Punta Arenas, a cargo de la constructora Salfa.
Hay
más. Riquelme asegura que algunas de las mismas constataciones no
serían problemas de terminaciones, sino estructurales o de
instalaciones: la calefacción de la sala multiuso de Tierra Austral 2,
revisada el 10 de julio pasado; o la de loteo sur, vista el 25 de junio,
con un funcionamiento “irregular” y con compromiso de revisión (aunque
el estado de la fiscalización se encuentra “cerrado”); los
alcantarillados de los baños en Monte Aymond, visto a principios de año
algunos incluso, desde donde emanaba un olor nauseabundo.
Con
todo, de las más de 500 fiscalizaciones (algunas con registros del
tipo: “Propietario conforme con las observaciones”, o incluso en lugares
donde las puertas no se les abrieron porque no haía nadie en el lugar),
las últimas ocurrieron en el sector de Mont Tarn. Las más completas
para los propietarios, sin considerar las de calefacción, tienen
relación con cierre de puertas, sonidos de extractores o enchufes en los
baños que se encuentran obstruidos.
Hay
otros en los que las habitaciones tienen luces que “funcionan 2 minutos
y se apagan”, e incluso algo insólito: unos departamentos instalados
sin calefacción.
A
lo que finalmente apunta Riquelme es a que, de ser constante, una
tendencia si se quiere, habría que revisra si efectivamente es Salfa la
empresa con la que deberían hacerse las viviendas para quienes menos
tienen.
“Ante
las diversas denuncias de beneficiarios tanto de departamentos, como
casas, y la falta de fiscalización del Minvu en esta materia, tanto la
consejera Roxana Gallardo como mi persona, hemos solicitado el día lunes
se detalle la fiscalización y las fallas que han tenido estas
construcciones. Esta no es primera vez que solicitamos la información y
no es remitida por el ministerio en cumplimiento de nuestro rol de
fiscalización. Creemos que es un deber del Gobierno Regional y el Minvu
fiscalizar la calidad, tanto de los departamentos como las casas que
estamos entregando al alero del convenio como aquellos financiados con
recursos del ministerio, que debido a los innumerables fallas y
denuncias claramente no se está haciendo. Más de 500 fallas anuales en
un solo edificio, no es normal. El mejor ejemplo son los departamentos
que entregó el Presidente Gabriel Boric, que al día siguiente se
inundaron completamente”,