Cónsul de Croacia en Punta Arenas quedó feliz con el puntaje PSU de su nieto

Rudi Mijac, cónsul de Croacia en Punta Arenas, coincidió con su nieto en una visión crítica del sistema de selección universitaria, pese al excelente resultado logrado por José Tomás Mijac Pasini, quien estudió en el Colegio Cruz del Sur y logró puntaje nacional en Historia, puntaje regional en Matemáticas y como resultado de una ponderación altamente positiva en la PSU, marcó un puntaje final de 790,5 puntos y se apresta a estudiar Arquitectura.

En la residencia de la familia Mijac–Guysling siguen sonando los acordes de la alegría, porque José Tomás “es extraordinario”, según sus abuelos. Sigue los pasos académicos de Josefa, Javiera y Milena, quienes estudian Ingeniería Comercial en la Universidad Católica de Chile, Periodismo e Ingeniería Comercial en la Universidad de Los Andes, respectivamente, a la espera de Camila, la menor de las nietas que ahora en cuarto año medio se apresta a estudiar Derecho, una vez que rinda la PSU, a fines del próximo año.

“Cortan las piernas”
Rudi Mijac coincidió con su nieto José Tomás en la visión crítica del sistema de selección universitaria.
“Le cortan las piernas al noventa por ciento de los estudiantes y estos se frustran. Habría que seguir el ejemplo de países, como Alemania, donde el sistema es diferente”, señaló el cónsul croata.

“Se ha tratado de mejorar la parte económica de los estudios superiores, pero eso no basta. Se debe tener en cuenta la formación de los estudiantes en sus hogares, en sus familias. Los afecta la ausencia de profesores, por enfermedades u otros motivos y eso, a la larga, afecta la calidad de la educación que reciben”, añadió Rudi Mijac.
También aludió, en forma crítica a los niveles de productividad, señalando que en los astilleros europeos, por ejemplo, se demoraban veinte días menos que los cincuenta y cinco que tardan los astilleros croatas en esa misma tarea, aunque estén dotados de avanzada tecnología”.

Rudi Mijac es conocido como hijo del rigor, ya que, siendo aún un niño muy pequeño, sufrió, junto a su padre, su madre y una hermana, los rigores y penurias de la Segunda Guerra Mundial, sobreviviendo en la isla de Viz, después, en el sur de Italia, en un campo para refugiados en la península del Sinaí, que servía de cuartel a una unidad militar del general Montgomery, la enfermedad que casi lo costó la vida “porque no había antibióticos para el pueblo y sus niños” y las medidas del dictador Josip Broz Tito que, en la práctica, negó sistemática la autorización para que su madre, Lucía Kusanovic, de nacionalidad chilena pues había nacido en Punta Arenas, pudiera salir del país y, finalmente, falleciera porque un cáncer incipiente que no fue atendido le causó la muerte.

Contentos
Rudi y Yannet están contentos con los logros académicos de sus nietos, “pero no los medimos por eso, los queremos porque son nuestros nietos, nuestros descendientes” y sonríe cuando se les considera “efectos de una noble causa”, es decir, el amor de sus abuelos por sus hijos, primero, y de sus propios padres, después.
“Lamentamos que haya jóvenes frustrados por los resultados obtenidos en la PSU. Creemos que le cortan las piernas al noventa por ciento y eso no es todo: ingresar a la universidad es una cosa muy importante, pero hay que mantenerse en ella hasta lograr las metas que se han propuesto”, afirmó, finalmente Rudi Mijac, acompañado, cuidado y atendido por su esposa desde hace cincuenta y dos años.

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