Con el proyecto de reforma laboral ingresada al Congreso a fines de 2014, se ha comenzado a escuchar a los diferentes actores que intervienen en la temática ligada al trabajo. Y los grandes empresarios ya hicieron su intervención.
El gerente general de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Fernando Alvear, presentó ante la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados la propuesta del principal gremio empresarial del país respecto a la iniciativa.
En la ocasión, criticó puntos como la negociación interempresa, la cual calificó como un “error” por promover las negociaciones obligatorias más allá de la empresa. Además tuvo palabras para la titularidad sindical, que establece que en un proceso de negociación colectiva, son los sindicatos los principales actores y excluye a los grupos negociadores. Indicó que con eso se hieren derechos contitucionales como la libertad de trabajo y contratación. En uno de los puntos que hay más desacuerdo con el Gobierno es en el del fin del reeemplazo en huelga y se propuso que esto rigiera por los primeros cinco días de manifestación para no poner en riesgo a las empresas.
Sin embargo, las pequeñas empresas tienen sus propios resquemores frente a la propuesta de reforma.
El director de la Asociación Gremial de Pequeños Industriales y Artesanos, Juan Ramón Cárdenas, planteó que tiene aprensiones respecto de las iniciativas que contempla. “Creo que va a perjudicarnos porque va a desincentivar la contratación de gente, porque cada vez se nos complica más el panorama laboral. Tenemos más exigencias que muchas veces no están al alcance de una pequeña empesa”, indicó.
A pesar de que dice que aún no conoce al detalle todo lo que se propone, comenta que le gustaría que los beneficios no fueran solamente en una dirección. “Debiera ser recíproco, que las mismas exigencias que el trabajador pide al empresario, el empresario también pueda tenerlas. A veces no es tan así, porque el trabajador se va cuando quiere y no se puede negociar con ellos”, expresó.
Al igual que los grandes empresarios, Cárdenas también se declara en contra del fin del reemplazo en huelga. “Obviamente el empresario tiene mayor costo, porque dejamos de vender y hay menos productividad y eso es un costo mayor de operaciones. En las pequeñas empresas también son trabajadores los dueños y están todo el día en sus empresas. Nos estamos perjudicando entre nosotros mismos”, manifestó.
Además indicó que se debe acercar la reforma a la realidad nacional. “Creo que a veces estamos mirando muy arriba, como si fuéramos países desarrollados, donde hay otras condiciones otra infraestructura y mayores beneficios para ambos. Pero acá estamos en un país subdesarrollado todavía. Queremos medir a todos con la misma vara y no es posible” dijo.
– ¿Cree que se piensa mucho en los empresarios grandes y no en los más chicos?
“El empresario grande no tiene ningún problema en tener sindicato porque puede pagar mejores sueldos, puede aguantar un paro, como nos dimos cuenta hace un tiempo en el Líder, donde hicieron una huelga que a la empresa no le afectó nada. Pero una pequeña empresa que tenga un sindicato de 20 trabajadores que estén en paro y no llegaran a acuerdo, la empresa va fracasar en poco tiempo. Entonces ¿quién después cancela todos esos finiquitos o lo que significa una negociación?. Creo que no podemos medir a todos iguales”.