“Cuando se le quita todo sentido moral a la sexualidad, hay personas que optan por abusar de menores”

Algunos se sorprendieron,
pensaron que El Pingüino había cometido un error y que había repetido durante
tres días seguidos la misma información. No obstante, nuestros perspicaces
lectores no repararon en que se trataba de casos distintos, aunque con el mismo
rótulo: abusos sexuales contra menores.

El titular del viernes 21 daba
cuenta de la determinación de la justicia de enviar a prisión a un sujeto “por
violar a niña amenazándola con cuchillo y pistola”; el del sábado 22: “Niño
pide ayuda tras ser víctima de acoso sexual por Internet” y el del domingo 23:
“Abusó de niña y le ofreció dinero para silenciarla”.

¿Qué está pasando en la comunidad
magallánica?

El pastor Jaime Bravo,
vicepresidente de la Confraternidad de Pastores Evangélicos de Punta Arenas,
abre los ojos cuando colocamos frente a él las tres portadas del fin de semana
pasado. Está impactado. No es una imagen grata para nadie, pero a veces, de tanto
ver estas noticias, se pierde sensibilidad frente a lo deleznable.

“Desde la década de los setenta
ha venido ocurriendo un desmoronamiento de lo que a lo largo de los siglos se
llamó moral. Hoy en día incluso se evita usar esa palabra para referirse a las
barreras internas que modelan nuestra conducta, prefieren hablar de ética y
valores, pero no es lo mismo, la moral es la que determina qué está bien y qué
está mal hacer. Cuando hablamos de conductas correctas e incorrectas nos
referimos a la moral”, explica.

El pastor evangélico añade que “a
lo largo de la historia la sexualidad nunca ha estado desconectada de la moral.
Son miles de años donde, por ejemplo, se considera incorrecto que un padre
tenga sexo con su hija, la violación, el abuso de menores. Todo eso ha sido
considerado inmoral durante siglos. No es un invento de ahora”.

Desconexión moral

Desde su creencia, el pastor
Bravo manifiesta que “los signos que se ven en nuestra sociedad actual, donde
el sexo está desconectado del sentido de familia, de perpetuación de la
especie, del criar hijos, formarlos, cuidarlos y llevarlos exitosamente a que
sean adultos, todo eso que se ha hecho durante siglos, en este momento se
entiende como un derecho al placer de cada uno y como cada uno quiera, sin
ninguna responsabilidad”.

Enfatiza, refiriéndose a los
alarmantes abusos contra menores que se han conocido en los últimos días, que
“estos titulares que usted me presenta responden a eso, a que las personas
actúan por sus propios impulsos, buscando su propio placer, sin considerar si
lo que está haciendo es bueno o malo. Cuando se le quita todo sentido moral a
la sexualidad, cuando se defiende que es un derecho al placer de uno mismo, hay
personas que optan por abusar de menores”.

“Se replica y perpetúa”

El pastor Jaime Bravo, quien por
estos días reemplaza en sus funciones al obispo David Paillán, argumenta que
una parte del problema es atribuible a lo que define como una cadena que se
perpetúa, del niño que es abusado y que luego es abusador.

“Desgraciadamente tengo que
referirme nuevamente al Sename y a muchos hogares que son dependientes de esa
institución. Cuando un niño de seis años es abusado sexualmente por uno de
nueve años, cuando crezca hará lo mismo que le hicieron a él, a otros más pequeñitos.
Y no es que sea un niño intrínsecamente malo, no, sólo fue abusado antes,
repite lo que hicieron con él”, subraya.

Pero su juicio crítico no termina
ahí y cita como ejemplo que “según un estudio publicado hace poco, un 50 por
ciento de los presos en Chile estuvo alguna vez en hogares del Sename. Ahí hay
algo que se replica y se perpetúa”.

-En su opinión, ¿qué está haciendo el Sename?

“No está protegiendo a los niños.
¿Qué es lo que nos pasa como sociedad que un número tan grande de nuestros
hijos va a parar al Sename? Algo estamos haciendo mal en términos morales. Esa
es la palabra, no se puede usar otra”.

Un problema extendido

El director regional del Servicio
Nacional de Menores (Sename), Christian Gallardo, explica que “los abusos
sexuales infantiles representan un problema mucho más amplio de lo que se cree,
este tipo de maltrato sucede en todos los niveles sociales y en la mayoría de
los casos los cometen los familiares y personas cercanas al círculo familiar,
de forma repetida. Este es, además, el principal motivo que ocasiona que se
silencie en un alto porcentaje de los casos”.

Agrega que “antiguamente, esto se
guardaba en el seno familiar y simplemente si se sospechaba de algún abuso, se
optaba por omitirlo o derechamente esconderlo. Hoy en día, se hace una denuncia
formal y se siguen las instancias judiciales, debido a que existen todas las
garantías de protección y reparación para el niño, niña o adolescente
afectados, también para su familia”.

-¿Qué sugiere hacer el Sename frente a estos hechos?

“Siempre recomendamos la denuncia
a las instituciones pertinentes. El Sename está en constante coordinación con
la PDI y Carabineros, con el objetivo de mejorar las pesquisas y facilitar la
denuncia por parte de la ciudadanía. Como servicio no alcanzamos a llegar a
cada living de cada hogar, necesitamos que la comunidad denuncie, ya que puede
frenar una situación que esté siendo crónica. La infancia vulnerada es una
tarea de todos”.

-¿Existe evidencia que indique que han aumentado estos delitos en Magallanes?

“Según el sistema de registro del
Sename, los ingresos a los programas de nuestra red por indicio de abuso sexual
son en el año 2015, 49 ingresos (12% niños, 88% niñas); en 2016, 23 ingresos
(17% niños, 83% niñas), y en 2017, hasta la fecha, 12 ingresos (41% niños, 59%
niñas)”.

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