Curiosa cifra de ciudadanos habilitados para votar en Magallanes y alta abstención electoral

Los estadísticos suelen decir que los números  no mienten y lo repiten incansablemente, una especie de mantra que terminamos creyendo.

No obstante, según las últimas cifras entregadas por el Servicio Electoral (Servel) del padrón electoral definitivo para la elección presidencial, parlamentaria y de consejeros regionales de noviembre próximo, luego de un  rápido cruce de datos, al menos debemos poner en duda algunos guarismos regionales y lamentarnos por la escasa participación ciudadana en la elección de quienes tendrán la misión de guiar los destinos del país y de legislar.

Datos curiosos

El miércoles, el Servel publicó los padrones electorales con carácter definitivo y las nóminas de inhabilitados, tanto de Chile como del extranjero, para las Elecciones Presidencial, Parlamentarias y de Consejeros Regionales 2017. 

Esos padrones incluyen las modificaciones que se introdujeron producto de las reclamaciones acogidas por los Tribunales Electorales Regionales, de acuerdo con el artículo 34 de la Ley 18.556, sobre Inscripciones Electorales y Servicio Electoral. 

Luego de eso, el padrón electoral nacional quedó, dicen, absolutamente afinado para las elecciones del 19 de noviembre próximo.

En el caso de la Región de Magallanes, los votantes habilitados son 158.144, de los cuales 83.096 son hombres y 75.048 son mujeres. 

Con esos números sobre la mesa, el primer cruce de datos resulta insólito, porque según el censo de este año la población total en nuestra región es de 165.593 personas, por lo cual los menores de 18 años sólo serían 7.449, una cantidad bastante menor que los más de 30 mil escolares del sistema de educación pública. 

Tres últimas elecciones

Otra cuestión que preocupa, no sólo ahora sino desde hace algunos años, es la alta abstención y apatía de los ciudadanos en las tres últimas elecciones.  

En las elecciones municipales de 2012, votaron en nuestra región 47.834 personas (23.459 hombres y 24.375 mujeres).

En los comicios de 2013, para elegir Presidente, parlamentarios y consejeros regionales, sufragaron 62.431 magallánicos (29.276 hombres y 33.155 mujeres).

En tanto, en las elecciones municipales de octubre del año pasado, votaron 47.478 (22.502 hombres y 24.976 mujeres).

La participación en estas tres elecciones arroja un promedio de 52.581 electores, lo que representa un tercio del padrón de la región.

Sistema distinto

Para la presidenta regional de la Democracia Cristiana y actual candidata a diputada, Eugenia Mancilla, “es una realidad que viene dándose desde hace muchos años, no es la novedad del último proceso electoral. Es evidente que hay una desmotivación por parte de la ciudadanía para participar en eventos electorales, particularmente en el caso de las parlamentarias, por el sistema binominal, en el que generalmente se obtenían resultados bastante conocidos en los dos grandes bloques”.

Mancilla es optimista, dice que la situación ha cambiado, “tenemos un sistema proporcional que va a estrenarse en esta elección parlamentaria y el desafío está en que los candidatos y candidatas tengamos la capacidad de desarrollar campañas de propuestas y no solamente de imagen o meramente instrumentales, de tal manera que la gente se motive a participar”.

Asimismo, cree que el factor económico también puede jugar en contra, pues los pobladores que viven en la periferia, muchas veces no concurren  a votar porque eso les significa gastos en movilización. “Entonces, es ahí donde el Estado debe hacer un esfuerzo para facilitar el desplazamiento y el trasporte público gratuito”, concluyó.

Desencanto

Para la presidenta regional de Renovación Nacional, María Teresa Castañón, el problema es atribuible a la escasa cultura cívica y al desencanto ciudadano con la política, “han prometido mucho y hecho poco, lo que deja un muy mal precedente”.

La alta abstención, según Castañón, es porque “los ciudadanos no esperan nada de la política y además creen que acudir a votar no cambia nada”. Agregó que “lo importante es lograr que la ciudadanía vuelva a confiar, por lo cual es de suma importancia que la clase política resuelva la crisis de legitimidad ante los ciudadanos”. De otra forma, concluyó, “quien termina ganando no es la abstención o el malestar, sino las personas que están ejerciendo el poder y grupos minoritarios. Cuando ganó Bachelet el año 2103, el 58 por ciento del padrón se abstuvo”.   

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