Comenzaba el debate por la Reforma Tributaria impulsada por el Gobierno de Michelle Bachelet y el seremi del Trabajo, Carlos Abarzúa, entraba a la oficina de la ANEF Magallanes, en el centro de Punta Arenas, para anunciar una charla sobre la norma dedicada a los trabajadores. Corría el mes de abril, y un recién instalado Gobierno Regional hacía gala de la cercanía con el mundo sindical, espejo de lo que ocurría a nivel nacional, cuando la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) apoyaba públicamente la iniciativa legal.
La postal no volvió a repetirse. El martes de esta semana, una apresurada Presidenta Michelle Bachelet tenía que ofrecer disculpas -desde el automóvil que la trasladaría hasta el Teatro Municipal de Punta Arenas -ante un grupo de manifestantes de la CUT, entre ellos la líder regional Jessica Bengoa, que se emplazaron a las afueras de la intendencia de Magallanes para expresar su molestia por no haber concretado una reunión con la Mandataria.