“La
verdad es que en este minuto clínicamente no hay nada que hacer.
Estamos viendo la posibilidad de volver a Punta Arenas, ya que mi hijo
está muy grave, está con una bomba de morfina constante, porque está con
mucho dolor.
Estamos tratando de llegar a Punta Arenas de vuelta,
porque su deseo es partir en su tierra, ya que es magallánico de corazón
y ama a su Punta Arenas.
Es por eso que estamos viendo todas las
posibilidades de volver, y esperar tener un vuelo disponible y que su
cuerpecito aguante el viaje”, relató Alejandra Díaz, madre de Robert
Barrientos, de 19 años, diagnosticado con leucemia linfoblástica preT.
Primer diagnóstico
A los 17 años de edad, y en el Hospital de Quilpué, situado en la Región de Valparaíso, el joven magallánico fue diagnosticado
de VIH, lo cual fue un diagnóstico totalmente equivocado del personal
médico del hospital, ya que poco tiempo después se le informó que tenía
leucemia.
Retorno
Tras
varios meses de recuperación, Robert retornó a su querida Punta Arenas
para visitar a familiares y amigos. Luego, varios días después, sintió
fuertes dolores en su espalda, por lo cual se trasladó rápidamente, con
ayuda de un amigo de la infancia, hacia el Hospital Clínico Magallanes,
donde quedó internado por su estado de gravedad.
Viña del Mar
Después de estar varios días en la UCI, fue dado de alta con cuidados paliativos. Desde ese momento
su madre movió cielo y tierra para que su hijo se recuperara de su
enfermedad, trasladándolo hasta el Hospital Gustavo Fricke, en Viña del
Mar.
Tras varias quimioterapias, los resultados para Robert y su madre no fueron los esperados, “si nos hubiesen entregado
una información más clara, y hubiésemos tenido más apoyo de la
hematóloga de Punta Arenas, quizás hubiésemos llegado, pero al parecer
llegamos tarde”.
Respecto
de la orden médica, Díaz indicó que “mi hijo está muy grave, no tiene
orden de reanimación ni orden para la UCI, ya no hay nada que hacer,
sólo esperar un milagro y poder llegar a Punta Arenas”.
Angustiada y fatigada, la madre del joven magallánico Robert Barrientos comentó a Diario El Pingüino que “su cuerpo ya
no puede más, él está consciente e increíblemente con unas ganas
enormes de seguir viviendo. Está anclado de una forma que no se
imaginan, pero su cuerpo ya no aguanta”, concluyó.