Desde 2015 en que se instauró el Acuerdo de Unión Civil (AUC) muchas parejas han optado por este beneficio, que tiene el propósito de regular los efectos jurídicos de su vida afectiva en común.
El acuerdo lo pueden solicitar las parejas heterosexuales u homosexuales mayores de 18 años, presentando el carnet de identidad en el Registro Civil con la presencia de cualquiera de los convivientes (para pedir hora).
Desde su implementación se han realizado 28.697 AUC en todo el país, mientras que en Magallanes han sido 357. La cifra más alta fue en 2018 cuando se realizaron 90. Hasta agosto de este año, ya van 71.
En cuanto a las parejas del mismo sexo, han acordado civilmente 22.557 parejas a nivel nacional, mientras que en la región han sido 46.
La Región Metropolitana ocupa la primera casilla de AUC con 11.996 en los últimos cinco años.
El director (s) del Registro Civil de Magallanes, Arturo Aranda, señaló que “con el AUC se reconoce la estabilidad y fortalece los distintos tipos de familias chilenas que existen en nuestra sociedad, proporcionando acceso a diversos beneficios sociales y legales”.
Asimismo, señaló que uno de las diferencias y avances más notables respecto del matrimonio es que “se puede celebrar entre personas del mismo sexo, no como en el matrimonio que solamente puede celebrarse entre un hombre y una mujer de acuerdo con lo que señala la ley, que impedía que hubiera un marco regulatorio de convivencias o vidas en común entre personas del mismo sexo”, dijo Aranda.
Separación
Otras de las diferencias que explicó la autoridad es que en caso de una separación, basta con la comparecencia de cualquiera de los convivientes civiles ante el Registro Civil para manifestar su intención de poner término al acuerdo.
Beneficios
Aranda sostuvo que “esto significa un resguardo en muchos sentidos para las parejas en general, porque contiene una serie de derechos que son en algunos aspectos similares al matrimonio (derechos alimenticios, pensiones, herencias), lo cual beneficia a las personas en momentos de ciertas crisis (defunción de las parejas), que antiguamente quedaban bastante desvalidas, porque el conviviente civil que sobrevivía quedaba desprovisto de todos los derechos. Por tanto, esa es la gran ventaja en el marco regulatorio o una norma que reconoce los derechos en la calidad de conviviente civil”, cerró.