“Desde hace un tiempo se está dando un trato despectivo entre los magallánicos”

El
4 de marzo de 2006, el papa Benedicto XVI aceptó la renuncia del obispo
de la diócesis de Magallanes, Tomás González, e informó el mismo día
que en su lugar, asumiría como obispo, el sacerdote Bernardo Bastres
Florence, quien, hasta esa fecha, cumplía la labor de superior de los
Salesianos en Chile.

Bastres
Florence nació el 21 de febrero de 1955 en Santiago y realizó los
estudios filosóficos en la Facultad de Teología de la Pontificia
Universidad Católica de Chile.

Fue
ordenado sacerdote el 31 de julio de 1982 y obtuvo el título en Derecho
Canónico en la Pontificia Universidad Salesiana de Roma. Durante su
ministerio sacerdotal se desempeñó como delegado de la pastoral juvenil y
director de la Casa de los jóvenes de Punta Arenas; director del
Pre-Noviciado Salesiano; miembro del Consejo Provincial de los
Salesianos en Chile, profesor de Derecho Canónico en la Facultad de
Teología de la Pontificia Universidad Católica.

El
22 de abril de 2006 fue ordenado obispo de la Diócesis de Magallanes en
el gimnasio del Instituto Don Bosco, por manos del cardenal Francisco
Javier Errázuriz.

Una
vez finalizada la ceremonia de su ordenación, el sacerdote tuvo
palabras de agradecimiento primeramente a Dios por su infinita bondad y
posteriormente a sus hermanos obispos. Entregó palabras de
agradecimiento para el cardenal, de quien resaltó su generosidad al
participar de la ceremonia de ordenación en Magallanes, situación que le
obligó a suspender varios compromisos.

Uno
de los momentos más emotivos se vivió cuando Bastres pronunció el
agradecimiento al obispo saliente, Tomás González, instante en que los
fieles se desbordaron en un prolongado aplauso.

Luego
de confirmar al presbítero Fredy Subiabre como vicario general de la
Diócesis, el obispo Bastres se dirigió a sus hermanos de congregación,
de quien señaló rotundamente la importancia en su vida sacerdotal,
afirmando que “todo lo que soy como persona y sacerdote, después de mis
padres, lo debo a mi congregación”.

Al
cumplirse 15 años desde aquel momento en que asumió la responsabilidad
de dirigir la Iglesia Católica de Magallanes, Bastres conversó con
Pingüino Multimedia.

– ¿Como evaluaría los 15 años que lleva como obispo?

“Yo
creo que quienes deben evaluar son aquellos miembros del pueblo de
Dios. Ellos pueden decir cómo han sido estos 15 años, yo he tratado de
poner lo mejor de mí, he tratado de hacer lo que en conciencia y de
acuerdo a lo que me dijo el Papa, he tratado de llevar adelante la
diócesis, pero de ahí a evaluarme, es complicado. Depende un poco de lo
que dice la comunidad cristiana, son ellos los mejores evaluadores”.

¿Cómo ha visto el crecimiento de la iglesia de Magallanes durante estos 15 años?

“Hay
mucha más conciencia del pueblo de Dios de que todos somos iglesia, yo
siento mi idea de iglesia de Magallanes, por las fuerzas vivas que
tenía. Es una iglesia en donde las comunidades son de muchas vidas, de
muchos compromisos, de mucho servicio a la comunidad, sobre todo en la
pastoral social. Después la iglesia tiene una fuerte presencia aquí en
Magallanes a través de los colegios, a través de la educación. Yo siento
que eso es una cosa muy buena y la evaluación me parece que es una cosa
muy buena, la cantidad de jóvenes que se educa en colegios de iglesia
es notoria, hay que pensar que tenemos cerca del treinta y tanto por
ciento de la educación de los alumnos que pasan por colegios de iglesia
en Magallanes, por lo tanto, eso es un aporte muy importante para la
región. Después está el aporte a la cultura que dan los salesianos a
través del museo, de lo que significa nuestra presencia que va mucho más
allá del orden religioso, para hacer un aporte tremendo de lo que
significa construir la región de Magallanes”.

– ¿Qué acciones destacaría de sus 15 años como obispo?

“Yo
destacaría el servicio y el trabajo y el compromiso de aquellos que son
miembros de la iglesia. Segundo, yo creo que se trata de poner cosas
importantes, yo creo que nuestra presencia en momentos importantes de la
vida de la región. Recordemos lo que significó el problema del gas y el
servicio que prestamos en ese momento, lo que significa en estos
momentos de la pandemia nuestra acción social, de nuestra pastoral
social, en donde hemos llegado a tantos hogares y que seguimos llegando y
que esperamos poder seguir potenciando para seguir llegando a tantos
que no tienen ayuda de otros lados. Después a nivel de jóvenes, yo creo
que hay que destacar los centro de vacaciones (Cevas), que es una cosa
muy bonita que se ha ido consolidándose, hemos celebrado los 50 años de
los Cevas y por lo tanto es una cosa que habla muy bien de nuestro
servicio a través de los jóvenes. Sumémosle a eso todo el servicio que
prestamos respecto de la salud, hemos podido no solamente estar presente
en el hospital, sino que, a través de nuestro Magallanes Fraterno, ha
sido capaz de llegar a tantos hogares de adultos mayores que están
postrados, que están pasando por momentos difíciles y que no han sido
atendidos por ninguna instancia. Y ahora último yo creo el haber asumido
la casa del Buen Samaritano (ex Hogar de Cristo), que es un gran
desafío y que de alguna manera nos lleva a algunas cosas que hemos dicho
sobre el abandono de la tercera edad y todas las campañas de acción
social que han sido muy bonitas. En esas campañas hemos tenido una
presencia súper interesante, donde se refleja el corazón generoso de la
comunidad cristiana y de los miembros de la iglesia”.

– ¿Cuáles han sido los puntos más débiles que usted considera que ha tenido durante estos 15 años?

“Yo
creo que el punto más débil es el obispo (el obispo se ríe), es decir
uno trata de hacer lo que puede, pero tal vez Magallanes podría tener
otro tipo de obispo, tal vez que conozca mejor la región, que sea más
comunicativo, más simpático, etc. Creo que ahí hay un punto débil que
después se refleja en muchas cosas”.

¿Cuál considera que ha sido el momento más difícil de su misión como pastor de la iglesia de Magallanes?

“Yo
creo que lo más difícil ha sido tener que estar presente en los medios
de comunicación social y que no siempre te dan el espacio y te
interpretan como uno quisiera, yo creo que eso ha sido uno de los
momentos más difíciles que he tenido. Han habido algunas situaciones que
han aparecido en la prensa y que después nadie se encarga de decir no
en realidad ha sido tal cosa y eso me ha llevado a limitar mucho mi
actuar, sobre todo a través de esta cosa de los medios, porque ha sido
difícil y yo creo que ha sido lo más difícil que me ha tocado, no tanto
los problemas, porque los problemas se solucionan, pero no ha sido fácil
el que en determinado momento te acusen de algunas cosas y te digan y
salgas en titulares y después cuando las cosas son distintos salen
des-mentidos muy pequeños y eso ha sido lo más complicado en estos años
como obispo”.

– Hace unos años todos los obispos de Chile pusieron a disposición del Papa su cargo de obispo. A varios obispos le aceptaron la renuncia, usted continuó en el cargo. ¿Cómo siente ese respaldo de Su Santidad?

“Cuando
yo asumí como obispo hice una promesa que iba a estar en el servicio
hasta que el Papa así lo quiera o salgo por años o salgo porque al Papa
le parece que puede a ver otro obispo que esté mejor al frente. Cuando
fuimos el 2018 a Roma, fue una situación muy particular, en donde se nos
manifestaron cosas que eran muy duras, algunas ciertas y otras que yo
creo humildemente que no eran tan ciertas, pero de todas maneras es la
información que le dieron al Papa y sobre eso le pusimos a disposición
nuestro cargo, no renunciamos, sólo que le dijimos que el dispusiera si
así le parecía o no, después el Papa a algunos les pidió que se hicieran
al lado y a otros nos confirmó. Yo estoy contento, a mí me gusta estar
en Magallanes, a mí me gusta estar aquí y servir. Yo siempre he dicho
que el ser obispo es porque así lo quiso Benedicto XVI y yo he tratado
de ser fiel a lo que el Papa me ha dicho y que el Papa nos haya
confirmado en nuestro servicio, nos da una tremenda tranquilidad”.

– ¿Como la iglesia de Magallanes se ha visto afectada producto de la pandemia?

“Nos
hemos visto afectados sobre todo en la participación presencial de los
fieles, porque otras cosas poco a poco las hemos podido llevar adelante,
pero yo creo que el no poder tener presencia en las celebraciones
litúrgicas y también en los momentos de encuentro con la comunidad y eso
repercute en el ánimo y repercute en la fe de la gente y se sufre,
porque una de las cosas que es bonita de nuestra fe es que quisiéramos
manifestarla públicamente, quisiéramos contarle a todos lo que significa
creer en el evangelio y de la alegría de seguir a Jesús y el no poder
hacerlo, ciertamente nos limita y eso es lo que yo creo que nos ha
traído más limitación, más tristeza este tiempo de la pandemia a la
iglesia. Por otra parte, hemos visto la fortaleza de las comunidades, lo
que señalaba lo que ha significado la acción social, lo que significa
de como las comunidades han sido creativas y están preocupados uno de
otros, ha funcionado el WhatsApp, ha funcionado el teléfono, hemos
acompañado a las personas, es decir en ese sentido también se ha
manifestado una tremenda vía a través de estos medios modernos para
poder acompañar aquellos que están solos, los que están enfermos o los
que han tenido la partido de un ser querido. Además, esto igual ha
traído una consolidación de lo que es la vida de las comunidades”.

¿Cómo ha visto el crecimiento de la región en estos años en todos sus ámbitos?

“Yo
veo que la región por supuesto se ha ido consolidando desde que yo vine
en los años 80 ahora y también estos años que llevo como obispo, hemos
visto cosas que se ha adelantado. La infraestructura ha ido mejorando,
ante la pandemia teníamos mejor conectividad a través de los aviones,
siempre el precio era un problema, pero teníamos mayor conectividad,
teníamos más integración, yo creo que la región ha crecido en todos los
ámbitos, también apreciamos todo el esfuerzo que han hecho todas
nuestras autoridades por mejorar el ámbito de la salud, tenemos mejoras
en los hospitales, tenemos más posibilidad de estudio, están las
universidades, están otros institutos que se han ido consolidando en la
región, está el Centro de Formación Técnica de Porvenir, hay cosas que
objetivamente la región se ha ido consolidando y eso da mucha alegría.
Ahora junto con el crecimiento hay muchos desafíos y junto con el
crecimiento también han llegado algunas cosas que son del norte y que se
han hecho nuestras y que no son buenas, llegaron algunas cosas que no
eran magallánicas y eso también ha traído el progreso. Pero en general
yo diría que la región ha tenido un buen crecimiento, con algunos
desafíos que todo el mundo señala, pero yo diría que en estos años ha
habido una consolidación”.

– ¿Qué le preocupa hoy de Magallanes?

“Me
preocupan muchas cosas: primero, preocupa los puestos de trabajo, el
haber cerrado Mina Invierno, trajo para la región menos puestos de
trabajo, esta pandemia que invita a estar más en la casa ha traído un
tremendo problema en el mundo del turismo, en el mundo de lo que
significa los hostales, lo que significa los hoteles, los restaurantes,
es decir eso preocupa, preocupa cuándo y cómo podrán levantar nuevamente
cabeza, que era un ámbito importante para la vida económica de nuestra
región. Esta pandemia también preocupa porque estamos medios aislados
del resto del país, las cosas llegan, pero vemos que no es fácil viajar.
Yo creo que lo que preocupa un poco de Magallanes es cómo seguir
creciendo, como seguir afianzando y sobre todo lo que me preocupa en el
ámbito pastoral es el trato que nos estamos dando en Magallanes y que no
existía antes. Se ha metido un trato despectivo de uno hacia otros, los
diálogos de nuestros políticos, los diálogos de nuestras autoridades
como que han perdido eso de la amistad cívica, yo creo que tenemos que
tomar atención para que esto no crezca, pero preocupa que la amistad
cívica cada vez cuesta más, basta ver las manifestaciones de aquellos
que no están de acuerdo con algo, ver las destrucciones, ver los rayados
y eso no es magallánico, eso llegó de afuera y no sé si se podrá
erradicar”.

– ¿Existe preocupación de la iglesia ante la creación de la nueva Constitución?

“Nosotros
no tenemos preocupación, así como tal, nosotros con los obispos hemos
entregado hace pocos días unos principios fundamentales que creemos que
tienen que estar presente en la Constitución, se lo haremos llegar a
algunos candidatos, se lo haremos llegar a los que salgan
constituyentes. A mí me parece que en el mundo moderno que estamos
viviendo la religión y la libertad religiosa es un derecho fundamental y
así lo reconoce las Naciones Unidas y por lo tanto no tenemos miedo a
que en Chile no se dé, que tal vez algunas cosas, algunos privilegios
que hemos tenido tal vez se pierda, perfecto, pero que no va a ver
libertad religiosa o que no podamos seguir manifestando nuestros credos,
cr
eo
que en una constitución moderna y de acuerdo a lo que ha dicho las
Naciones Unidas debería estar y en ese sentido estamos tranquilos. Ahora
lo importante, es que hemos pensando en algunos principios que son
fundamentales, como el principio de la vida, nos interesa a los
cristianos que el principio de la vida esté consagrado en la
constitución, vemos que cada vez más se atenta contra el principio de la
vida y piensa que la vida no es sólo el cuidado para el que va a nacer,
ni la muerte natural, sino la vida durante la propia vida, es decir,
que pasa con nuestros adultos mayores, que pasa con aquellos que tienen
alguna enfermedad terminal, que pasa con aquellos que no les alcanza
para vivir. Otro tema en el que hemos insistido los obispos es en el
bien común
, la Constitución debe velar
por el bien común, por el bien de todos los chilenos, otro elemento
importante es de qué manera aseguramos la libertad de expresión, la
libertad de manifestación de las personas dentro de un marco de
respeto, de paz, de no violencia; de qué manera en la Constitución
acompañamos e integramos a los inmigrantes, Chile es un país que se ha
construido gracias a la emigraciones, por lo tanto de qué manera la
Constitución consagra el tema de los emigrantes. Después está todo el
tema de los pueblos originarios, nosotros creemos y esperamos que la
Constitución se consagre que somos un país pluricultural y que por lo
tanto merece respeto, participación y que tienen algunos derechos que
deben estar consagrados en la Constitución. Esos son algunos principios
que hemos puestos los obispos entre otros”.

– ¿Qué mensaje le dejaría a la comunidad magallánica?

“El gran mensaje es que los magallánicos han construido una región con fuerza, de esfuerzo, de
responsabilidad, de constancia y por lo tanto yo creo que después de
esta pandemia tendremos que poner todo en orden para volver otra vez a
ser de Magallanes importante, cada uno tendremos que hacer lo mejor que
podamos en nuestro trabajo, siempre responsable, pensando en el bien
común y sobre todo creando una buena amistad cívica. Yo creo que
necesitamos en Magallanes estos valores tradicionales de respeto por el
otro, de aceptarnos mutuamente, de tirarnos talla, de saber que en
algunas cosas unos piensan una cos
a otros piensan otras, pero sobre todo nos une el mismo cariño por la región y para los cristianos nos une el mismo Dios”.

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