Un
desolador escenario enfrentan los hoteles de Punta Arenas, a 90 días de
decretado el estado de catástrofe, en todo el territorio nacional. El
presidente de la Cámara de Turismo Austro Chile, Eduardo Camelio, hizo
un desolador balance de lo que ha ocurrido hasta ahora y, sobre todo, de
las posibilidades que ofrece la próxima temporada de verano 2020-2021.
“Calculamos una caída superior al 40% en el número de pasajeros que
podríamos recibir en comparación con la temporada pasada y de ellos, muy
pocos serían turistas internacionales. ¿Qué negocio puede resistir una
caída del 40% en sus ingresos?”, comentó.
A
esta caída de la demanda, se suma el aumento de costos que significarán
las nuevas medidas sanitarias que se harán necesarias para operar en
esta temporada 2020-2021. “Si antes en un bus iban 40 personas ahora no
podrán llevar más de la mitad y a ese se suma el alto costo que
significará la compra de alcohol gel, mascarillas y todo el proceso de
sanitización”.
Consultado
si eso significará la quiebra o cierre de hoteles, Camelio indicó que
por ahora eso no ha sido planteado pero que sin duda la crisis tendrá
consecuencias. “Los hoteles de las grandes cadenas seguramente
continuarán, pero es probable que algún hotel se vea obligado a cerrar
definitivamente sus puertas”, reconoció el dirigente gremial quien
condenó, además, el reciente rebrote ocurrido en una serie de plantas
pesqueras de Punta Arenas. “Lamentablemente, esta situación que es fruto
de la irresponsabilidad de algunas personas, nos afecta a todos”,
indicó.
Eduardo
Camelio indicó que, actualmente, la inmensa mayoría de los hoteles de
la ciudad están cerrados, salvo aquellos que operan como residencia
sanitaria.
En
cuanto al personal, dado que es temporada baja, la dotación disminuye
al mínimo, aunque destacó que se ha hecho el esfuerzo de acogerse a la
Ley de Protección al Empleo y proteger a los trabajadores esenciales.
Hotel Nogueira
María
Louse Roux, gerenta del Hotel Nogueira, recordó que el hotel cerró sus
puertas el 1 de abril y reconoció que “lamentablemente, no creo que
podamos abrir antes del mes de octubre”. En estas condiciones, avizora
condiciones muy difíciles para la próxima temporada. “En estas
vacaciones, las personas seguramente viajarán a lugares cercanos lo que
hará bajar mucho la demanda, sobre todo los pasajeros internacionales”.
Roux
explicó que uno de los aspectos más difíciles de sobrellevar son los
altos costos de mantener cerrado el hotel y sin recibir pasajeros.
“Aunque esté cerrado, hay costos fijos que no se pueden evitar: el
arriendo, sueldos, cotizaciones, costos fijos de luz, agua y gas,
personal de guardia, en fin, son entre 18 y 20 millones de pesos
mensuales”, agregó.
Explicó
que la mayor parte del personal fue acogido a la Ley de Protección al
Empleo. “Hicimos el esfuerzo como hotel de suplementar sus sueldos, de
modo que en mayo, las personas pudieron recibir el 100 por ciento de su
sueldo”, explicó. Pero también, hay personal permanente que se debe
mantener como es el departamento de Contabilidad donde trabajan cuatro personas.