Según
el parte policial, el imputado y su conviviente llegaron a su domicilio
tras haber asistido a un bautizo. El hombre habría ingerido alcohol en
exceso y quería seguir tomando, pero su mujer le escondió los brebajes.
El
imputado perdió el control y le propinó un golpe en el rostro a la
víctima. Su suegra intentó separarlo, pero siguió con patadas a la
altura del cuello de su conviviente. También le habría arrojado una lata
de cerveza.
La
golpiza ocurría a vista y paciencia del hijo de la pareja. De acuerdo a
la denuncia, su padre lo empujó y lo tomó bruscamente del brazo
derecho.
La
mujer resultó con erosiones en su cuello, rostro y cuero cabelludo,
mientras que su hijo tuvo escoriaciones de carácter leve.
El
hombre fue detenido alrededor de las 4 de la madrugada. Posteriormente
quedó a disposición del Juzgado de Garantía de Punta Arenas, donde lo
formalizaron por dos delitos de lesiones menos graves en contexto de
violencia intrafamiliar.
Como
medida cautelar, el tribunal dispuso que el imputado haga abandono del
hogar común y que mantenga una prohibición de acercamiento a las dos
víctimas.