Directores de colegios analizan las claves de los puntajes Simce en Punta Arenas

Cuando muchos pensaban que la habilidad de escribir terminaría desapareciendo con la irrupción de las redes sociales, hoy se escribe más que nunca. Si no lo cree, considere estos datos: “En 60 segundos se mandarán más de 150 millones de correos electrónicos, se escribirán 30 millones de mensajes por WhatsApp, se actualizarán más de 3 millones de estados en Facebook y se publicarán 500 mil tuits en Twitter”. ¿Lo sorprende? Lea este último: “En 1 año, lo creado en formato digital supera en 20 millones de veces lo publicado en todos los libros escritos en la historia de la humanidad: escribimos como nunca antes en la historia”.

Son las evidencias que aporta la Agencia de Calidad de la Educación (ACE), que esta semana entregó los resultados de la prueba Simce Escritura 2016, que provee información pormenorizada acerca del aprendizaje de las habilidades de escritura de los estudiantes de sexto básico de todo el país.

Al respecto, el secretario ejecutivo de la ACE, Carlos Henríquez, subrayó que si bien la mayoría de los estudiantes de sexto básico logran organizar y responder al propósito de lo que se les solicita escribir, “presentan dificultades con otras habilidades, como mantener la coherencia de lo escrito o avanzar hacia el desarrollo de sus ideas. Estas dificultades se observan con mayor frecuencia en textos informativos, mientras que los textos narrativos están mejor logrados”.

En tanto, la ministra de Educación, Adriana Delpiano, planteó que “confiar en los alumnos es clave para mejorar los resultados”. Y delineó algunas claves para lograr los objetivos: trabajo en equipo, una buena dirección, profesores motivados que creen en sus alumnos. “Por ahí va la clave de la mejora sustantiva. Si no tengo expectativas sobre los alumnos, del nivel socioeconómico que sea, efectivamente no vamos a ver ese proceso de mejora”, concluyó.

Puntajes

Si bien los puntajes que obtuvieron en habilidades de escritura los estudiantes que el año pasado cursaban sexto básico (51 de un total de 100), se diferencian a nivel nacional por sólo un punto de los del año anterior (50), en Magallanes el promedio se mantuvo en 50.

Aun así, las diferencias se marcan de acuerdo con el nivel de dependencia de los establecimientos educacionales. El puntaje más alto entre los particulares de Punta Arenas lo consiguió el Colegio Cruz del Sur, con 61 puntos. El de los particulares subvencionados, el Colegio Charles Darwin, con 60 puntos. Y entre los municipales, el Liceo Juan Bautista Contardi, con 56 puntos.

Al fondo de la tabla, la Escuela Portugal, con 37 puntos. Sobre ella, con 43, la Escuela Bernardo O’Higgins.

Las claves

Los especialistas en educación y algunos profesores coinciden en que los guarismos que arrojó la última Simce de escritura son insumos para crecer, objetivos por desarrollar y trabajo, mucho trabajo. En ningún caso una mancha sobre el curso que no se destacó o sobre el establecimiento al que pertenece.

“Calidad integral”

Para Julián Mancilla, director de la Escuela Bernardo O’Higgins, todos los temas de educación se deben a procesos diferentes, que “se demoran harto tiempo en concretarse, en puntuar más arriba o más bajo”, explica. No obstante, es autocrítico y dice que no hay que excusarse, “hay que trabajar para mejorar la educación pública, pero integralmente. Si bien es cierto, las pruebas estandarizadas entregan una foto del momento, no significa que esa sea la realidad de los colegios”.

Mancilla se proyecta y dice que “nosotros aspiramos  a un nivel más alto de calidad, en el que quizás no importa tanto el puntaje que se obtenga, sino el tipo de niños que estamos entregando a la sociedad”. Y añade que “los establecimientos municipales de la comuna y de todo Chile, aspiran a tener jóvenes y señoritas muy bien educados, pero integralmente”.

Ahora, continúa Mancilla, “las pruebas estandarizadas provocan daño cuando se publican encuestas, porque siempre la diferencia entre el más rico y el más pobre es bastante abismante. Asimismo, no es menos cierto que a igual nivel socioeconómico, los municipales están por sobre los particulares y eso no se dice”.

“Trabajo”

El director del Colegio Charles Darwin, Patricio Yutronic, el establecimiento particular subvencionado con mejor rendimiento en el Simce de escritura, atribuye ese logro, sin dudar, “al trabajo”. Parece una obviedad, pero su respuesta contiene una forma de hacer las cosas que le ha traído importantes reconocimientos a su colegio.

Asimismo, tras cartón, añade como elementos fundamentales, “la constancia, la regularidad, el esfuerzo y acompañamiento de los niños y los papás”.

Yutronic dice, respecto del curso que el año pasado cursaba sexto básico, que “esto no es fortuito ni gratuito; en segundo básico estos chicos fueron el mejor Simce que se hizo en esa época de lectura”.

El director del Charles Darwin destaca que el trabajo se inició en kínder, “hay una muy buena articulación entre los distintos niveles. A un chico que en sexto le va bien, no es sólo que le fue bien ahí, sino que el tiempo ha tenido un buen desarrollo”. 

El directivo precisa que esto tiene que ver con planes y programas que fortalecieron. “Desde hace un tiempo para nosotros era fundamental el tema de la comprensión y redacción y se han ido haciendo cosas en función de eso”.

Una de esas cosas, recalca Yutronic, “es motivar desde kínder la lectura y articular el trabajo entre los profesores, apuntando a que esto no sólo tiene que ver con una asignatura, la de lenguaje, sino también con el resto”.

La fórmula parece no variar: constancia, trabajo, los niños creen en lo que les dicen los docentes, los papás apoyan. “Depende mucho también de la magia que tenga el profesor para llegar a sus alumnos”, concluye.

“Hay una falencia”

El director del Colegio Cruz del Sur, Nicky Radonich, dice que desarrollar la habilidad de la escritura es un trabajo que se realiza desde prebásica, a través de incentivar el interés por leer.

“Es importante la actitud de los chicos y también el dominio del docente, pero no sólo el de lenguaje, porque todos hacen que los estudiantes escriban”, advierte.

Radonich dice que “los niños de ahora viven en otro mundo, en consecuencia, hay que proponerles temas interesantes y cercanos”. Lo otro, es que hay que enseñarles a escribir de acuerdo con el propósito que se persigue, “es muy distinto escribir una situación de historia que de ciencias naturales, donde se tienen que hacer informes, ejemplifica.

En la base está el trabajo en equipo, “pero intencionado”, recalca. Es decir, “el profesor tiene que saber con qué propósito está haciendo las cosas, tener un objetivo, y eso en cada una de las asignaturas”.

Algunos sectores critican las pruebas estandarizadas y les restan valor, pero Radonich sostiene que “todo lo que significa evaluación externa es valioso, además el Simce mide otras áreas, no sólo las cognitivas, también la social y emocional, que también es súper importante en el mundo de hoy”.

El director del Cruz del Sur reconoce que es difícil el proceso y argumenta que “el puntaje máximo era 100 y nosotros estamos en el 61 y somos los mejores de la región. El promedio nacional es 50. Es decir, hay una falencia que nos obliga a buscar de qué forma aprenden mejor nuestros alumnos”.

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