En
una de sus visitas a la Región de Magallanes en la década anterior, el
neurobiólogo Nibaldo Inestrosa concluyó tajantemente sobre la realidad
que ocurre en la actividad científica. “Conocí a varios científicos
magallánicos trabajando en Santiago. A Mauricio Boric, Francisco
Bozinovic, Fabián Yaksic. Había gente que les gustaban las ciencias,
pero no tenían dónde desarrollarse”, señala en conversación con el
matinal “Nuestra Mañana”, de Pingüino Multimedia.
Por
ello fue parte del proyecto de Cebima Magallanes (Centro de Excelencia
en Biomedicina de Magallanes), que pertenece a la UMAG y a la
Universidad Católica, cuyo objetivo central es la identificación y
desarrollo de nuevos compuestos con potencial terapéutico para el
tratamiento de diversas enfermedades crónicas a partir de la
investigación derivada de los productos nativos provenientes tanto de
los ecosistemas acuáticos como de los terrestres presentes en la Región
de Magallanes.
“No
había un tipo de investigación sobre biomedicina. Hay profesionales de
buen nivel como en el caso del INACh o gente que se dedica a los
aspectos de ecología o ciencias. Pero no es investigación de
laboratorio, en el que toma una muestra, lo purifica y después lo ensaya en enfermedades”, señala.
Durante todos estos años su lucha ha sido por descentralizar la actividad científica de nuestro país.
“Escuché
decir que no tiene sentido hacer investigaciones de biomedicina en
Magallanes si existe en Santiago. Claro que tiene sentido. Sí, porque
las enfermedades que les interesan
en Magallanes tienen que ver con los problemas de acá. Pareciera que
Chile comienza en el norte en Santiago y termina en el sur en Santiago”,
subraya.
Argumenta
que cada zona cuenta con diversas variables, por ende los estudios
serán variados, dependiendo de cada realidad regional: “Hay gente que
sufre con las condiciones climáticas, hay menos luz por lo tanto existen
deficiencias de vitamina D. Y eso hace que aparezcan infecciones tales
como el Covid-19 o que tengamos más cáncer de colon, por ejemplo”,
apunta.
Para
mejorar la salud de la población es determinante explorar los recursos
naturales. “Todo lo que es la vegetación, las algas y otras cosas que
están expuestas. Y los organismos vivientes tienen la gracia de
reaccionar a estos elementos del ambiente. Por ejemplo, los pescados que
se encuentran en la Antártica producen las vitaminas antifrizz, que
evitan que se congelen en el agua”, señala.
Dentro
de sus planes con Cebima Magallanes, Inestrosa responde que “la idea es
tratar de identificar, en distintos tipos de plantas, hongos y algas,
factores que hayan usado los mismos organismos para defenderse de las
alteraciones climáticas y usarlos como remedios”.
Finalmente,
el profesional tiene sus aprensiones sobre el uso medicinal del
calafate. “Uno puede utilizar los extractos y algunos componentes de
cosas como el calafate y sacar rápidamente productos sin probar o
determinar cuáles son los elementos básicos. No es peligroso, pero no le
da la validez que les corresponde”, afirma.
Por
ello, más razones para defender su proyecto científico. “Lo que tenemos
hoy es una maravilla, lo único que nos falta es financiamiento”,
cierra.