Duro momento vive argentino que recuperó libertad, pero no tiene papeles para trabajar

Muy afectado se
encuentra el ciudadano argentino Guillermo Jesús Castiglioni, de 43
años, quien hace algún tiempo salió en libertad desde la cárcel de Punta
Arenas, luego de pasar cerca de tres años recluido por el delito de
tráfico de drogas.

Desafortunadamente
no ha sido todo bueno, ya que cuando salió no le entregaron visa de
trabajo, por lo que se encuentra desempleado, y lo más complejo es que
no ha podido enviar ayuda a su
familia que vive en la zona central de Argentina.

Ayer
en la tarde, Guillermo, quien se encuentra afectado por todo lo que
está pasando, principalmente asumiendo que cumplió con la justicia,
pidió a las autoridades que tengan en consideración su caso, y pueda
irse del país o, simplemente, poder trabajar para ayudar a sus seres
queridos.

“Recuperé
la libertad condicional el 17 de octubre. Estaba trabajando en el
Centro de Estudio y Trabajo (CET), el tema es que me largaron sin nada,
sin visa de trabajo, sin visa provisoria y no puedo trabajar, si me
largaron así no puedo ayudar a mi familia, porque si trabajo en negro es
falta y me revocan la condena. Si me detienen ahora estoy indocumentado
acá. Fui por mis propios medios a la PDI, para firmar y ver lo que
tengo que hacer. Yo nunca quise traficar, fue un error y ya pagué, pero
ahora no tengo nada que hacer. Ahora me estoy quedando en la casa de una
familia que me acogió, tengo algunos ahorros de cuando trabaje en el
CET, y Defensoría me dice que espere. Ya pasó un mes de que ocurrió el
hecho, he ido a la Intendencia y el abogado Manuel Barrera me está
ayudando. Tengo que ayudar a mi familia, no la están pasando bien”.

Reconoció
haber cometido un delito “pero pagué y ahora quiero la oportunidad para
trabajar o irme a mi país. Está todo en papeles, yo soy de Bahía
Blanca, en la Provincia de Buenos Aires, tengo dos hijos que hace dos
años no los veo, mi señora un año y medio sin verlos, pero no pueden
venir por la situación económica, están desesperados. Cuando trabajé en
el CET los podía ayudar, tenía un sueldo, pero ahora me siento inútil”.

Sobre el trato recibido en Chile, Castiglioni dice que “no tengo nada que decir, me han tratado muy bien, Gendarmería, la gente, son realmente personas de buena fe y que saben que uno no es un delincuente”.

Lo
único que pide es que su situación se pueda aclarar, para que no tenga
que infringir la ley trabajando de manera ilegal, o tomar alguna
drástica determinación.

“Quiero
vivir dignamente, siento que están vulnerando mis derechos. La PDI me
dijo que estaba expulsado, pero a la vez tengo una orden de arraigo, me
dieron la libertad, anda a la selva y arréglate. Si no tengo papeles no
he querido trabajar, porque es difícil, no quiero volver a estar preso,
me han dicho que la visa temporaria tarda un montón, conozco a una
persona que lleva más de un año esperándola, pero él tiene a su familia,
pero yo estoy solo, no tengo a nadie. Me dieron la libertad condicional
porque me la merecía, nunca tuve un castigo, siempre trabajé
manteniendo el respeto, y más allá que estuve en la cárcel no me siento
un delincuente, pero la gente de Gendarmería se ha pasado, se ha portado
súper bien. Los trámites pueden durar seis meses, pero ¿qué hago yo?
¿delinquir para vivir?”, se preguntó,

Ahora
el proceso se encuentra en fase de avance, pero los días y los meses
pasan, sin que hasta el momento el chofer de camiones pueda tener la
oportunidad de trabajar o de, simple
mente, ser devuelto a su país para reencontrarse con su familia.

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