El edificio que cobijara hasta hace un par de años al antiguo Hospital
Regional de Punta Arenas, con su frontis que da hacia calle Angamos, es visible
desde diferentes puntos de la ciudad.
Es, lo que muchos llamaron después de la inauguración del moderno
edificio situado en avenida Frei con avenida Los Flamencos, “un elefante
blanco”, pero al cual el tiempo y la falta de mantención ha venido a
transformar en un “elefante vetusto”: descolorido y con estucos y ventanas
dañadas, aunque se sigue apreciando
desde los mismos puntos de Punta Arenas.
El presidente del Consejo Regional (CORE), doctor Ramón Lobos, explicó
que el futuro del edificio es incierto ya que no existe una propuesta de parte
de la Intendencia Regional para recuperarlo y habilitarlo.
El doctor Lobos recordó que se recibió un informe, en marzo del año
pasado, considerado incompleto, pero que mencionaba como monto necesario para
recuperarlo, unos 10 mil u once mil millones de pesos “y eso es mucha plata”,
agregó.
Luego dijo que no se sabía de dónde podrían provenir los recursos
necesarios, porque no está definida la propuesta que se haga y se sabe que hay
problemas con la calefacción central, con el sistema de baños, entre otros.
Además, Lobos dijo que si se recupera y se entrega a los diversos servicios
públicos para que se instalen allí, habrá que definir la superficie que
solicitará cada uno, un sistema de pago de servicios comunes y ello obligará al
necesario diseño de un modelo de gestión administrativa que tampoco se ha
definido aún.
Por ahora, de acuerdo con lo que logró reportear Diario El Pingüino,
el costo de mantención del edificio es del orden de los 50 millones de pesos
anuales, parte importante de los cuales se gasta en los sueldos y aportes
previsionales de una decena de guardias, contratados por el Gobierno Regional,
a razón de 320 mil pesos líquidos por mes para cada uno de ellos.
De paso, la situación de esos funcionarios tiene un alto grado de
precariedad, ya que sólo poseen luz eléctrica (un empalme provisorio instalado
por técnicos de Edelmag); carecen de agua potable (se la llevan en bidones);
instalaciones y medios adecuados para cumplir su tarea (la carencia de
linternas adecuadas es casi crónica) y, lo que es peor, los baños presentan un
alto grado de insalubridad por carecer de agua.
De acuerdo con la versión de personas con identidad en reserva, se ha
visto a los guardias acarrear, en tambores pequeños, agua de lluvia para, al
parecer, “despejar” esos baños.
El edificio del antiguo Hospital Regional “Doctor Lautaro Navarro”,
tiene ya 60 años y su sólida construcción podría tener, por lo bajo, otros
treinta años más de uso, dijo el doctor Lobos, reiterando que se espera la
propuesta respectiva y urgente para adoptar la decisión pertinente por parte
del Core.
Mientras tanto, el edificio seguirá a la espera de recuperar el estado
que nunca debió haber perdido.