“Cuando el ex rector Urrutia habló, los presidentes de todas las federaciones y de los consejos de presidentes de cada sede, estábamos en Punta Arenas, en un congreso de la confederación de todas las federaciones de la universidad a nivel nacional. Esto era así porque cada sede era autónoma, sus gobiernos también. Amarrados en Punta Arenas, nos enteramos del cagazo. Ninguno tenía cómo volver a su región. Las federaciones en cada sede estaban sin cabecillas y así quedó la cagá”.
De esta manera relata la periodista Nicole Chiessa en su cuenta de Twitter (@NicoChiessa) el momento exacto en que se les comunicó que se cerraría la universidad. Ahí comenzó un drama que aun hoy, a cuatro años de la notificación del Ministerio de Educación (Mineduc), que le quitó el reconocimiento oficial a la Universidad del Mar (UM), continúa trayendo consecuencias.
Chiessa, quien se tituló en la UM, pero no ha podido conseguir trabajo en la profesión que estudió, relata que “fue intencional que estuviésemos en Punta Arenas para esa fecha. Fue planificado tener a las sedes disociadas, sin cabecillas, sin poder volver. Decidimos tomarnos la sede PUQ y emitir un comunicado nacional, en un punto de prensa. Dimos la “orden” a cada sede de que fuese tomada, y así fue. Todas las sedes en Chile se tomaron”.
La egresada de la UM tiene la certeza de que fue absolutamente premeditado que estuvieran a casi 3.200 kilómetros de la casa central, en Viña del Mar, cuando se produjo la debacle.
“Todo esto que fue provocado, el viaje a PUQ para tenernos aislados. Yo me enteré tarde. No pude hacer absolutamente nada por mis compañeros, ni por mí. Y eso como centro de alumnos nos dolía. Ahí todo se vino abajo. Sólo había que esperar una decisión”, concluyó.
Al momento del anunció del cierre por parte del Mineduc, la sede de la Universidad del Mar en Punta Arenas, situada en la calle Jorge Montt 710, edificio actualmente ocupado por Gendarmería, tenía una matrícula de aproximadamente 650 estudiantes, muchos de los cuales quedaron al garete, otros tantos fueron reubicados en la Universidad de Magallanes y, probablemente, aunque no existe una estadística certera respecto de los ex alumnos magallánicos, para titularse algunos optaron por acogerse a la posibilidad de rendir un examen supletorio ante el Consejo Nacional de Educación (CNED)
Diario El Pingüino intentó contactar vía email -no se indica otra forma- a quien aparece en la página Web de la UM como rectora y/o encargada de sede, Magaly Gutiérrez, pero no respondió.
El drama continúa
Cuatro años después de que el Mineduc le quitó el reconocimiento oficial a la UM, en febrero de 2013, aún sus ex alumnos continúan sufriendo las consecuencias de una gestión académica, financiera y administrativa deficitaria y, en algunos casos, al margen de la ley, como ocurrió cuando se descubrió la existencia de acreditaciones fraudulentas entregadas por la Comisión Nacional de Acreditación.
Entre 2012 y 2015, de acuerdo con la información emanada del Servicio de Información de Educación Superior (SIES), entidad dependiente del Mineduc, 7.625 estudiantes de la UM se titularon tras cumplir con los requisitos definidos por las instituciones donde estudiaban. De ese total, 6.217 se titularon en su casa de estudios superiores y 1.408 en otros establecimientos.
No obstante, existe otra vía para obtener el título y constituye una opción de titulación para los egresados de la UM: rendir un examen supletorio ante el CNED.
El requisito para acceder a esta prueba es acreditar que completaron los cursos en la UM o en otra universidad.
Resultados deficientes
Las estadísticas publicadas por el CNED y el Mineduc arrojan que 1.085 estudiantes se han inscrito para dar el examen supletorio y 568 fueron autorizados por el ministerio para rendirlo. De ellos, 347 lo dieron y 145 lograron aprobarlo, es decir, el 41,7 por ciento. En tanto, 202 lo reprobaron, lo que representa al 58,3 por ciento.
Según el informe de SIES – Mineduc, los alumnos que rindieron el examen supletorio egresaron de las carreras de Agronomía, Derecho, Ingeniería Civil Industrial, Ingeniería Comercial, Ingeniería Internacional, Pedagogía en Educación Física, Pedagogía en Historia, Psicología y Técnico en Administración de Empresas.
Con 287 inscritos, Derecho fue la carrera que más recurrió a este mecanismo de titulación. De ellos, 160 reprobaron y 127 se titularon.
No obstante, los que logran titularse igual cargan con el estigma de haber egresado de una universidad absolutamente desacreditada y que sí o sí desaparecerá definitivamente en febrero del próximo año, cuando termine el plazo para su cierre.