“El 73% de los constituyentes era de izquierda, entonces ellos podían hacer la Constitución a su entero gusto”

Queda
solo una semana y media para que se realice el tan esperado Plebiscito
de Salida y los exconvencionales se encuentran desplegados por todo el
país defendiendo sus diversas posturas.

En
esa línea, el exconvencional Bernardo Fontaine Talavera, quien es
ingeniero comercial y político independiente, participó del programa
radial de Pingüino Multimedia “Las Cosas por su Nombre”, en donde
conversó acerca del proceso.

¿Por qué en el proceso constituyente no se pudo construir una Carta Magna que nos represente a todos y en donde el Gobierno ya reconoció que tenía muchos errores?

“Lo que paso aquí es que el 73% de los constituyentes era de izquierda dura o de ultraizquierda,
y entonces como todos los artículos de la Constitución se aprobaban con
2/3, el 76%, entonces ellos podían hacer la Constitución a su gusto y
no tuvieron la apertura democrática para integrar al resto. Entonces no
se incorporaron las ideas de la centroizquierda, ni de la
centroderecha, ni las iniciativas ciudadanas, porque la mayoría de las
iniciativas ciudadanas fueron consideradas”.

¿Usted por qué quiso ser parte del proceso constituyente?

“Yo
nunca he sido político, siempre he trabajado en empresas, he sido
emprendedor y soy un hombre de trabajo, y a mí me impactó mucho el
Estallido Social y desde ahí sentí que tenía que jugar un rol y mejorar
las cosas, y me impactó la sensación de que los políticos que existían
no iban a poder enmendar el rumbo y por eso yo me involucré y tuve mucho
apoyo de emprendedores y llegué con ese ánimo. Yo era el único
economista de la Convención e hice todo el esfuerzo posible para que
tratáramos de tomar acuerdos racionales y decía que estudiáramos los
efectos para ver si era bueno
o malo, pero nunca hubo ninguna intención de hacer esto y esta Constitución se hizo sin ninguna racionalidad y con rabia”.

¿A los cuántos meses se dio cuenta que no iban a ser escuchados?

La
primera semana. El segundo día, cuando estábamos divididos en sala a mí
no me dieron la palabra, entonces me acerqué a la testera y alegué
porque no me habían dado la palabra, y me mira Elisa Loncón y me dice
‘usted qué hace aquí, tome asiento’ y Bassa me dice ‘estamos trabajando,
aquí no lo vamos a pescar’, y desde ahí dije que no teníamos mucho
destino y con eso me di cuenta que iba a ser muy difícil, porque ni
siquiera estaban dispuestos a conversar”.

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