Ayer,
la noticia de una nueva investigación en contra de un fiscal, un
policía y un carabinero, por presunto cohecho, impactó a la comunidad
regional.
Lamentablemente,
no es un hecho aislado y numerosos escándalos de corrupción, han
sacudido a la opinión pública en una brutal seguidilla durante los
últimos meses y semanas.
Y,
entonces, una pregunta empieza a instalarse entre la comunidad
regional, ¿estamos en presencia de una corrupción cada vez más
generalizada al interior de las instituciones públicas que debieran
protegernos?
Se
lo preguntamos al abogado magallánico Claudio Morán y esto respondió:
“Sí y lo vengo diciendo hace años, porque es un shock cultural de un
pais como el nuestro donde a la gente le metieron, por siglos en la
cabeza, que solo los pobres se van al cielo, los ricos son malos y de
pronto eso cambia y surge la idea que hay que enriquecerse”, sostiene y
agrega que se trata de fenómenos que también se han dado en otros países
que han enfrentado cambios similares y que ahora, como China o
Singapur, han llegado a castigar este delito con pena de muerte.
En Chile, en cambio, sostiene Morán, “se ha ido produciendo una permisividad hacia la corrupción, en la mentalidad de la gente”.
Peor aún, afirma, es cómo este fenómeno perjudica al conjunto de la sociedad a una escala de enorme gravedad.
“Hay
que entender que el crimen organizado florece gracias a la corrupción
y, para que ello ocurra, es indispensable la corrupción de policías,
fiscales y jueces. Y cuando las organizaciones criminales se
institucionalizan y empiezan a pasar las generaciones, actúan de esta
manera. Ellos, los criminales seleccionan jóvenes para que se conviertan
en policías, fiscales, jueces, les pagan las carreras, los promocionan y
así las infiltran. Es una cuestión siniestra”, sostiene, todo lo cual
requiere una real toma de conciencia de su gravedad por parte de la
sociedad chilena.