La
pandemia del Coronavirus no solo ha afectado la salud de millones de
personas, sino también sus fuentes de ingreso y ha contribuido a una
alta tasa de desempleabilidad.
Pero
hay otro grupo que se ha visto tremendamente afectado que llegó al país
desde hace 5 años y que en su mayoría se ha asentado en la región. Los
migrantes.
Mucho
de ellos se han quedado sin empleo y tampoco han podido salir a buscar
otras fuentes de ingresos no porque no quieran, sino porque la
Emergencia Sanitaria los ha obligado a resguardarse en sus hogares.
Por
ejemplo, la Agrupación de Venezolanos en la Patagonia Chilena ha
organizado su propia ayuda social no solo para beneficiar a su
compatriotas sino también para otras personas que también necesitan de
estas canastas familiares.
La presidenta
de la agrupación de venezolanos en Magallanes, Geri Pérez, explica que
la situación para los migrantes es un poco más complicada que el resto,
ya que no tienen redes de apoyo como en su país de origen donde pueden
solventar la situación yendo a casa de cualquier familiar.
“La
mayoría de las redes familiares para los migrantes que están acá son
muy cortas y cuando te ves en el problema de pagar el arriendo, que no
tienes comida y que tienes que alimentar a un grupo familiar todo se vuelve más complicado”, dice la venezolana.
Dentro
de su agrupación 5 familias han quedado cesantes y la misma dirigenta
cree que pueden haber más, solo que ellos manejan los casos que llegan
directamente a la agrupación a través de un llamado telefónico o de un
correo electrónico.
“Nosotros
fuimos contactos por la exembajadora de Venezuela en Chile, Guarequena
Gutierréz, donde ella nos asignó que contactáramos a 3 familias para
hacerles llegar a través de la Agrupación canastas familiares, y a dos
de esos tres ya le conseguimos empleos. Son empleos que
no están dentro de su área o lo que venían desempeñando, pero por lo
menos van a poder pagar sus arriendos y mantenerse un tiempo en esta
contingencia que esperemos que sea lo más corta posible”, agrega Pérez.
La difícil decisión de volver
Ariana
Vargas es la presidenta la Agrupación de Dominicanos en Magallanes. Uno
de los grupos latinos que llegó mucho antes desde la oleada migratoria a
la región más austral el país. Los mismos que decidieron cambiar el sol
superior a los 40 grados por las heladas temperaturas invernales. Los
mismos que cambiaron plátano mangú por las sopaipillas.
Vargas
hace un cálculo a la rápida y nos cuenta a nuestra medio que en
Magallanes deben haber más de 2.000 dominicanos o incluso más. A pesar
de ser un grupo numeroso y organizar algunas beneficencias, también los
ha golpeado la crisis sanitaria.
“La
situación es crítica obviamente nosotros somos más buscadores y
buscamos la manera de cómo salir adelante frente a cualquier problema,
pero no te miento que hay muchos compatriotas que la están pasando muy
mal. Como Agrupación los estamos ayudando con canastas familiares dentro
de lo que podamos, quisiéramos más, pero no podemos”, relata la
dominicana.
La
voz de los dominicanos en Magallanes cuenta que solo el sábado 6, casi
mil quinientos dominicanos retornaron a su país por la difícil
situación. Solo en Magallanes, 14 también se vieron obligados a volver a
sus tierras.
“Hay
un grupo que la está pasando peor que son los que no tienen documentos,
que se la buscan haciendo changuita ¡esos sí que la están pasando mal!
Una persona me dice que sin ella no consigue aunque en una casa de
familia tres veces a la semana no queda otra de ver la manera de irse”,
agrega Vargas.