El presidente del Consejo Regional (CORE) de Magallanes y Antártica Chilena, Miguel Sierpe, lanzó “fuego amigo”, pero no tan amigable, en contra del intendente Jorge Flies.
¿La razón?
La supuesta intervención de la máxima autoridad regional ante la Municipalidad de Punta Arenas y su cuerpo de concejales en pos de una modificación del Plano Regulador de la ciudad, específicamente, en el área de Punta Arenosa, sector de Bahía Catalina.
¿Por qué?
Por el supuesto y manifiesto interés del intendente en la construcción de las instalaciones y dependencias del futuro Centro Antártico Chileno en Punta Arenas.
Miguel Sierpe Gallardo planteó que esa intervención del intendente había sentando “un mal precedente” y esas declaraciones fueron una especie de chispa que encendieron la pradera regional y sus representantes.
La idea era eliminar la prohibición que hasta el año pasado impedía la construcción de edificios científicos en Punta Arenosa, en Bahía Catalina, porque, según muchas personas vinculadas al quehacer marítimo – portuario magallánico, estimaban y siguen estimando, un edificio de las características que han podido ser establecidas en forma extraoficial, limitaría el futuro crecimiento y funcionamiento del puerto local, que se espera sea construido alguna vez y como corresponde, y las actividades de la Empresa Portuaria Austral dentro de un tiempo indeterminado.
Este “mal precedente” del intendente Flies se produjo ante el cuerpo de concejales de Punta Arenas, en agosto del año pasado, cuando aún era alcalde Emilio Boccazzi.
Los concejales Andro Mimica, Juan José Arcos, David Romo, Danilo Villegas y Vicente Karelovic, terminaron, finalmente, aprobando la modificación, validando, en cierta medida, la petición de la primera autoridad regional y hasta ahí, con la anuencia y los fondos de la Comisión de Desarrollo para Zonas Extremas, más el apoyo de la Intendencia y del Ministerio de Relaciones Exteriores, a través del Instituto Antártico Chileno (Inach), el cuestionado Centro Antártico parecía ir “viento en popa”.
Pero han surgido cuestionamientos, pero también apoyos
Miguel Sierpe Gallardo fue claro, tajante y directo.
Otro tanto hizo el consejero Roberto Sahr, que terminó aprobando el Plano Regulador, pero su colega Nicolás Gálvez, salió al paso de estas críticas y apoyó lo obrado por el doctor Jorge Flies.
UNA HISTORIA BREVE
La idea de contar con un Centro Antártico Internacional ya tiene sus años y su historia.
Sierpe recordó que, primitivamente, sería levantado en terrenos de la Universidad de Magallanes (UMAG), en la Avenida Arturo Merino Benítez, lo cual parecía atingente por su descripción como una instalación científica de primer nivel, se afirmó.
Después, originalmente, surgió la idea de localizarlo en Tres Puentes; luego en los terrenos donde fueron depositados los materiales del aluvión que fueron retirados de las calles de Punta Arenas, especialmente desde el Barrio Croata, y, hasta ahora, en los terrenos particulares contiguos o dentro de lo que fueran las instalaciones de la desaparecida y quebrada MICSA, Magallánica Industrial y Comercial, sociedad anónima, la tristemente célebre “chipera”.
El consejero regional Alejandro Kusanovic, presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), de Magallanes y, según muchos, uno de los mejores expertos en materias marítimo portuarias, se preguntó si la llamada “Punta Arenosa” sería el mejor lugar para la construcción que se presenta, por parte del gobierno, no sólo un centro científico internacional sino que un futuro atractivo turístico local, que podría atraer visitantes locales y extranjeros, interesados “en conocer más de la Antártica”.
Y como experto, Kusanovic fue muy claro: “Creo que la Punta Arenosa es un mal emplazamiento porque le quita espacio para crecer a la EPA (Empresa Portuaria Austral), lo cual es una locura” y abundó en su opinión agregando que hay otros sitios, como uno ubicado entre Colón y Carrera Pinto, que es de la Armada y podría estar disponible.
Y fue más allá: “Creo que hay otros lugares donde no se le restringe la expansión al puerto, pues hay que mirar a largo plazo pues el día de mañana, en cincuenta años más, la EPA va a crecer y quitarle espacio para ello, a mí me parece una locura”.
¿OTRA LOCURA?
Lo que pudiera ser considerado otra “locura”, parece ser el costo del Centro Antártico Internacional, el cual en organismos oficiales aparece costeado por 30 mil millones de pesos.
En esa cifra estarían contemplados, a lo menos, mil millones de pesos, valor del terreno particular que debería comprarse o expropiarse a sus actuales propietarios, una empresa familiar india – hindú, ya que se estiman vitales para levantar ese edificio y sus instalaciones anexas, con museo interactivo y acuario antártico, se ha afirmado.
La posibilidad de una compraventa de ese terreno sería la primera consecuencia de la modificación del Plano Regulador porque, al haberse eliminado la prohibición que pesaba sobre esa superficie para levantar en ellos edificios científicos, quedarían listos para poder ser utilizados con ese fin.
Las negociaciones respecto del precio son llevadas por el gobierno regional “en forma reservada”, a fin de no generar problemas con la comunidad, es decir, se evita “echarle pelos a la leche”, por el precio que pudiera alcanzar ese terreno al cabo de estas negociaciones.
MÁS PROBLEMAS
El “timing” del Centro Antártico se encuentra atrasado respecto de las metas originales.
Está pendiente la licitación internacional para el proyecto arquitectónico del cuestionado centro, más bien atrasada porque debió haber partido ya, y que el Presidente del CORE espera sea explicado por el Intendente Flies.
Como puede apreciarse, “el fuego no tan amigo” disparado por Miguel Sierpe, parece haber sido muy certero y eficaz.
Habrá que esperar la respuesta de la artillería del oficialismo regional.