La esperanza de que los organismos pertinentes procedan a solucionar un problema que lleva tiempo en calidad de “pendiente”, es lo último que perderían los vecinos que residen en la calle Waldo Seguel, desde la avenida España hasta una plazoleta ubicada al pie del cerro de La Cruz.
El problema tiene varios aspectos que esos organismos – los de Vivienda y el municipio – han abordado sólo en forma parcial hasta ahora.
La calzada de la calle Waldo Seguel, que hasta hace un tiempo estuvo cubierta por adoquines, resultó seriamente dañada por los efectos de la lluvia y del deshielo, que arrastró parte importante de ese pavimento tan tradicional en algunas calles de la ciudad, y la transformó en un lugar donde ha sido difícil que los conductores de vehículos puedan maniobrar sin problemas al ir a estacionarlos en los escasos espacios disponibles en ambos costados de esa cuadra, cercana al centro de la ciudad.
Pero eso no ha sido todo. Las veredas de ambos costados de la calle Waldo Seguel se encuentran en mal estado y para los vecinos del Cerro de La Cruz y los turistas y visitantes chilenos que buscan acceder a uno de los miradores más concurridos de la ciudad, representa un peligro evidente.
No ocurre lo mismo en el acceso a ese Mirador por la calle Monseñor Fagnano, la cual se encuentra en condiciones relativamente mejores que Waldo Seguel, aunque no esté completamente exenta de dificultades para los peatones que pretenden acceder al Mirador por un par de paseos que no siempre están limpios de botellas rotas o en los cuales la lluvia no ha podido arrastrar la basura o la orina.
Pero, el problema mayor de este sector sigue siendo la calle Waldo Seguel. Especialmente, sus veredas en mal estado y que, en muchas ocasiones, sirven de refugio a personas en situación de calle que, reunidos en la esquina sur de esa arteria, después de pernoctar por la noche en la hospedería del Hogar de Cristo, inician temprano la ingesta de alcohol en la vía pública y otras acciones que son criticadas por quienes trabajan o residen en el sector, pero que, para no tener problemas, prefieren mantener en reserva sus identidades y rostros.
Algunos visitantes han debido retroceder y dirigirse al Mirador del Cerro de La Cruz ya sea por la calle Monseñor Fagnano o caminar un par de centenares de metros más y hacerlo por calle José Menéndez, lo cual representa un esfuerzo adicional para turistas extranjeros y visitantes de la tercera edad que llegan a Punta Arenas al intensificarse la temporada turística.
Por ahora, los vecinos se encuentran a la espera de una respuesta a una de las cartas que dicen haber enviado a las autoridades de la Vivienda y al municipio, manteniendo viva la esperanza de que los problemas que los afectan a ellos y a los visitantes que buscan llegar caminando al Mirador del Cerro de La Cruz, sean al fin solucionados.