María
Isabel Iduya, directora (s) del Hospital Clínico Magallanes (HCM), ha
conocido de cerca estos dos años de pandemia en los que está sumergida
la población. Tanto en su rol en el Hospital Clínico como también a modo
personal. Esto, ya que se contagió de Coronavirus durante el primer año
de la pandemia, en abril del 2020.
En
ese entonces estuvo en un momento crítico, ya que se demoró más de un
mes en salir de la UCI, lo que ocurrió el 14 de mayo del mismo año. No
obstante, actualmente se encuentra en buen estado, completamente
recuperada gracias al esfuerzo de todos quienes contribuyeron en el
hospital para que se pudiese recuperar.
“Fue
complejo, fue difícil, y fue una recuperación bastante prolongada. Me
volví a reintegrar a fines de ese año al hospital, con dos procesos de
recuperación y tratamiento que fueron complejos. Además que en ese
período sabíamos bastante menos de lo que sabemos ahora, y tampoco
teníamos vacunas, por lo tanto lo conocí en vivo y en directo”, indicó
Iduya en entrevista con Gerardo Pérez para “Barómetro” de Pingüino
Multimedia.
Desde
aquel entonces hasta la actualidad, si bien se ha avanzado en temas
relacionados a las vacunas, han surgido distintas variantes como la
Delta o la Ómicron que han llegado al país y también a Magallanes, las
que han propiciado que los casos activos totales se sitúen a nivel
regional en una cifra cercana a los 2.000 desde el inicio del año.
– ¿Hoy el Hospital Clínico
está preparado para esta nueva ola a la que se está enfrentando el
país, la que es una ola que por primera vez Magallanes está en sintonía
con todo el país?
“Lo
primero es aclarar que, a pesar de todo, efectivamente partimos con un
aumento sostenido a comienzos del mes de enero. Ya el 15 de enero
tuvimos un aumento explosivo de los casos de una manera en que no se
había visto en las olas anteriores. Lo hemos comentado y es la expresión
que se ha recogido de todos los otros países, lo que partió un poco
antes acá (Magallanes), y donde nosotros alcanzamos a avisar a los
equipos del norte del país, pero es difícil que a uno le cuenten y poder
realmente comprender que esto explote de un día para otro si no lo ven.
A nosotros nos pasó que el día martes teníamos siete casos hospitalizados y el día jueves teníamos 20
casos hospitalizados. Ha sido complejo porque además al ser una cepa
tremendamente contagiosa (Ómicron) nos ha pillado con el término de los
refuerzos de gente que había venido del norte, con las vacaciones de
nuestros funcionarios y además con los contagios de muchos de nuestros
funcionarios que se quedaron acá, de todos los estamentos, y además con
contagios que se produjeron dentro entre pacientes hospitalizados”.
Desde inicios de enero
hasta la actualidad se ha visto un cambio significativo, considerando
sobretodo la última semana. Esto, ya que se ha evidenciado una
positividad diaria por sobre un 25%, incluso registrando una positividad
de un 35% el jueves, lo que demuestra que la cantidad de contagiados y
casos activos es enorme.
Eso
ha estado vinculado de alguna u otra forma con la tensión de camas
críticas en la actualidad, donde la Red Integrada Covid-19 ha registrado
porcentajes de ocupación por sobre el 75% y el Hospital Clínico de
Magallanes por sobre el 95%.
–
En el reporte del jueves se señaló que el Hospital Clínico de
Magallanes estaba con un 97% de ocupación de camas críticas. ¿Eso es
complejo para el hospital clínico?
“Es
evidente. Esto eso si es fluctual, porque hoy día en la tarde teníamos
dos camas UCI desocupadas y dos camas UTI desocupadas. Pero esto se
puede ocupar de aquí a una hora más. Nosotros ya tenemos coordinado el
traslado de pacientes entre las camas críticas que tenemos en la región,
donde afortunadamente desde el 1 de febrero se reabrieron camas
críticas en el Hospital de las Fuerzas Armadas, que nos ha permitido
contar con un aumento de dotación y también hay camas disponibles en la
Clínica Magallanes.
Por
lo tanto, seguimos trabajando en red y seguimos preparando pacientes
que se puedan aeroevacuar. El problema es que, con el aumento que
tenemos en otras regiones, conseguir camas críticas en otras ciudades
del país creo que será más complejo”.
– Respecto de esta variante en enero y en febrero de este año. ¿Hasta la fecha no se han tenido que hacer aeroevacuaciones?
“No, por ahora no, afortunadamente”.
–
Usted mencionaba hace un rato que esta ola de contagios se da justo
cuando estaban terminando todos estos programas especiales que permitió
contratar más gente en los hospitales. ¿Han visto la posibilidad de
contratar más gente para poder enfrentar esta ola?
“Afortunadamente
nosotros como Hospital Clínico no terminamos completamente con las
estrategias y se mantuvo parcialmente el apoyo en urgencias y en
unidades específicas. El problema que tenemos en la región, es que el
proceso de reclutamiento de personal, con las competencias que se
requieren, es mucho más lento que en otras regiones del país, porque
este proceso de complejización de camas y llegada de cargos a los
hospitales, se produce en forma simultánea a nivel país.
Por
lo tanto, hay gente que teníamos nosotros a honorario durante
prácticamente toda la pandemia, que optó por concentrarse en el centro
del país y no quedarse en la región, y eso es parte de lo que todos los
magallánicos vemos en forma habitual. No somos lo suficientemente
atractivos como empleadores frente a las mismas ofertas que se hacen en
el norte del país; y eso si que nos ha producido una disminución de la
oferta de personas en disponibilidad de contratarse y continuar acá”.
– Sabemos
que no todo es Covid-19 y que el hospital sigue funcionando con sus
otras atenciones y frente a eso, preguntarle: ¿están permitidas las
visitas en el hospital clínico?
“Reactivamos
las visitas a partir de noviembre o diciembre (2021), pero ahora ya a
mediados de enero volvimos a cerrar la opción a las visitas. En este
momento no están autorizadas las visitas salvo un acompañante
significativo en los trabajos de parto o en las UCI, donde sí se
mantiene el acompañamiento de los padres.
En el resto no tenemos autorizadas las visitas para la atención
abierta, para tratar evitar al máximo los contagios dentro de las
instalaciones o la presencia de portadores asintomáticos que puedan
contagiar a nuestros pacientes que es gente que de por sí ya es más
vulnerable”.