El peligro acecha a magallánicos en diversos puntos de la ciudad

Las urbes modernas y bien delineadas, como lo es Punta Arenas en la actualidad, debieran ser seguras para el tránsito de vehículos, de peatones y para aquellos coches que quedan estacionados en arterias céntricas.
Desde el sector sur hay evidencias de que las cosas no son tan así y pruebas al canto.
Por ejemplo, en el cruce de las calles Manuel Rodríguez con Pedro Aguirre Cerda y pese a que existe un disco “Ceda el Paso” en la primera de esas transitadas arterias, el peligro ha estado presente en forma permanente.
Los conductores de vehículos que suben por Aguirre Cerda, con una pendiente acentuada, por decir lo menos, deben enfrentar a los que cruzan por Manuel Rodríguez, los que enfrentan pendientes también significativas.
La prudencia ha evitado muchos accidentes, pero cada cierto tiempo, esa virtud se aleja del sector.
Hace pocos días, la misma Manuel Rodríguez se tornó más peligrosa ya que el municipio instaló una batea para el depósito de basuras y desperdicios de los vecinos del sector, pero “dejó casi ciegos” a los automovilistas que circulan por calle Las Heras en dirección al cerro.
Para tenerlo en cuenta. ¿O no?
Al avanzar por Avenida España y superando el cruce con Briceño, resguardado por un paso para peatones y discos “Ceda el Paso”, se llega hasta el cruce de esa avenida, con tráfico intenso durante todo el día, con Pérez de Arce.
Quienes bajan en dirección al mar deben estar atentos a los vehículos que transitan por España hacia el sur, ya que bajan a velocidades muchas veces ni razonables ni prudentes y los que intenten acceder al bandejón central para continuar viaje deben superar la indicación que ordena ceder el paso y medir con cuidado el espacio en que quedarán después de cruzar, a fin de no exponer la parte trasera de su coche a un eventual impacto.
La presencia de una “animita” en el costado sur del bandejón central recuerda a los más audaces que los accidentes de tránsito no siempre dejan sólo daños materiales.
Pero la guinda de la torta, en términos de riesgo para todos, corresponde a los añosos árboles, con poda pendiente, que por años han crecido en la vereda norte de calle Waldo Seguel, entre Armando Sanhueza y Avenida España.
Por suerte para quienes transitan por allí o estacionan sus vehículos en esa cuadra, los vientos predominantes en la ciudad no son, precisamente, los que soplan desde el este porque si así fuera el riesgo de la caída de ramas sería mucho mayor.
Pero allí están, con más de una rama que amenaza con caer o de un tronco torcido hacia la calzada, donde, por ejemplo la señora Ximena C. B., de 37 años, golpeó la cabeza al bajarse del auto que conducía su hermano y debió recibir atención médica porque sufrió un corte considerable en el cuero cabelludo.
Hay otros lugares urbanos tanto o más peligrosos que los que se han descrito en esta crónica y ellos serán los protagonistas de las crónicas que vienen.
Sin embargo, por ahora, se recomienda que en los cruces peligrosos se aumente la prudencia y el cuidado, tanto entre los conductores como entre los peatones, siempre atentos a las condiciones del tránsito.
Y con respecto a los árboles de la vereda norte de la calle Waldo Seguel habrá que esperar que el municipio decida podarlos adecuadamente, pero mientras tanto, que los vientos mantengan su dirección o disminuyan su fuerza cuando lleguen a abatirse sobre la ciudad.
O bien, asegurarse de que, al descender de un vehículo cerca del “tronquito”, las cabezas no se acerquen a la dura corteza y no sufrir las consecuencias de un encuentro cercano, como el que le ocurriera a la señora Ximena C. B. hace pocos días.

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