El abogado Eugenio Elías Campos Lucero es hoy por hoy el más mediático persecutor y no porque lo haya buscado, sino porque como fiscal regional de Magallanes y la Antártica le ha tocado investigar uno de los casos de desfalco al Estado más grandes de la historia judicial chilena: el denominado Caso Carabineros.
Muchos pensaron que no podría llevar adelante un caso de esa magnitud, que por ser un fiscal de regiones le quedaría grande y que pronto debería entregar la investigación a alguien más avezado, a alguno de aquellos que vemos a diario en los medios de comunicación nacionales, más acostumbrados a jugar en las ligas mayores.
Pero el profesional de 43 años recién cumplidos ha demostrado en estos últimos meses que no sólo le sobran méritos, conocimientos y temple, sino que además cuenta con la anuencia de su jefe, el fiscal nacional Jorge Abbott, quien en reiteradas oportunidades le ha cimentado el piso para que siga adelante con la investigación de una intrincada trama, que ni el más imaginativo guionista de teleseries imaginó nunca.
Meritocracia
Una escueta reseña periodística de cuando asumió como fiscal regional de Magallanes -30 de noviembre de 2015- dice que “Campos Lucero nació en abril de 1974, que es casado y abogado de la Universidad Bernardo O’Higgins. Asimismo, que forma parte del Ministerio Público desde su creación, el año 2002, desempeñándose como fiscal adjunto de la Fiscalía en Magallanes, y fiscal jefe en las fiscalías locales de Porvenir y Puerto Natales. Desde el 2014 a la fecha (noviembre de 2015) es fiscal adjunto jefe de la Fiscalía Local de Punta Arenas”.
Lo que no está escrito en la lacónica nota y que es fundamental para entender su vida de esfuerzo, sencillez y sacrificio, es que nada le ha sido fácil, que si está donde está es porque no se ha desviado un ápice del camino de rectitud que le marcaron sus padres, un mecánico y una dueña de casa, quienes supieron inculcarle que los logros se consiguen sobre la base de los méritos propios y el esfuerzo personal. Quienes lo conocen son testigos del orgullo que siente por sus padres, que el eje conductor es su familia, que allí está la clave para entender la siempre compleja estructura de un ser humano, de un hombre que como muchos se formó en las aulas del emblemático Instituto Nacional de Santiago, donde es recordado como uno de los mejores de su generación. Talento y disciplina que lo acompañaron hasta la universidad, donde se tituló con honores en la carrera de Derecho, pese a que estudiaba de día y trabajaba en la noche.
Oficial de justicia
Tras titularse en la Universidad Bernardo O’Higgins y jurar como abogado ante la Corte Suprema, Eugenio Campos había subido un nuevo peldaño en su carrera.
En 1999 ingresó a la Fiscalía Militar a instancias -dicen- de Juan Arab, que fue auditor general del Ejército y su profesor en la universidad. Con el tiempo, Campos fue su ayudante en la cátedra de Procesal Penal.
La institución de justicia lo envió a Punta Arenas, a donde llegó con el grado de oficial de justicia durante tres años, han pasado casi dos décadas y aún continúa aquí. Es más, en la capital regional formó su familia.
Características y competencias
En declaraciones al diario La Tercera, el subdirector de la Unidad Especializada en Lavado de Dinero, Delitos Económicos y Crimen Organizado, Marcelo Contreras, manifestó que “Eugenio conoce los códigos y estructuras de una institución jerarquizada como Carabineros y, al momento de interrogar, ocupa eso realizando preguntas adecuadas, es calmo, y también arremete en los momentos precisos de las diligencias”.
Son precisamente esas características y competencias las que le han servido para liderar la causa en que “hay más de 40 carabineros sospechosos de participar en un desfalco de más de $ 16 mil millones al Fisco”.
giro inesperado
En 2002 asumió un nuevo desafío laboral, se integró al Ministerio Público, justo el año en que la Reforma Procesal Penal comenzaba a regir en Magallanes (2002). Ingresó como fiscal adjunto y lenta, pero sostenidamente, fue escalando posiciones hasta ser nombrado fiscal regional en noviembre de 2015, cargo que asumió en diciembre de ese año.
Fue en esa instancia que, en octubre de 2016, la Unidad de Análisis Financiero envió a su Fiscalía un aviso de operación sospechosa, primer indicio del fraude a Carabineros, que luego de ser analizado por Campos cambió su rumbo y lo puso al mando de esta investigación, que por sus implicancias ha sido catalogada como histórica y trascendente.
No pasó mucho tiempo hasta que el general director de Carabineros, Bruno Villalobos, admitiera las irregularidades que se venían acumulando por años en el Departamento de Finanzas de la institución policial.
La investigación del caso estaba en manos de Campos y radicada en Punta Arenas. La vida del fiscal regional dio un giro en 180 grados, que hasta la fecha lo tiene con un pie en Magallanes y el otro a más de 3 mil kilómetros al norte, en Santiago.
“Nos dijo que de ahora en adelante se ausentaría varias veces de la región, pero que por ningún motivo quiere descuidar la gestión acá. Pidió que redoblemos esfuerzos, él sabe que lo que logre será un prestigio para el país, para el Ministerio Público y también para quienes trabajamos en esta institución en zonas extremas”, explicó a La Tercera Fernando Dobson, quien queda como fiscal regional (s) cada vez que Campos debe viajar a Santiago.