El “Pingüino”, popular suplementero, recupera la alegría tras sufrir ataque de perros

Jorge
Bobadilla es considerado uno de los personajes populares de Punta
Arenas. Una vida marcada por el sacrificio, pero siempre imponiendo su
buen sentido del humor, con el afán de entregar un mensaje positivo a la
gente.

Cuenta
que después de trabajar en diversas labores, el año 2008 llegó a las
dependencias de Diario El Pingüino para buscar trabajo. Lo consiguió
como suplementero, ubicándose en las dependencias del Hospital Clínico
de Magallanes.

Su particular modo de relacionarse cautivó al personal médico y a las personas que llegaban al lugar para ser atendidas.

En
el periodo que El Pingüino circulaba en papel, siempre se instalaba a
vender los ejemplares. “Me decían también ‘Doctor Pingüino’ porque les
tomaba la presión”, recuerda Bobadilla desde su hogar, ubicado en el
pasaje Villa Volcano, en la Población Dubracic.

Ahora
vende La Prensa Austral, pero su ligazón con nuestro diario sigue
vigente puesto que sigue utilizando la popular chaqueta de color azul
con amarillo. “Es que todos me conocen por esa chaqueta, por eso es que
seguí usándola”, relata.

Con
esa misma chaqueta se dirigió el 30 de junio de este año, alrededor de
las 5:30 de la madrugada -tal como lo hacía sagradamente todos los días-
a buscar los ejemplares y realizar su trabajo normal. Según su propia
confesión y la de fuentes cercanas al hecho, sufrió un tropiezo y un
grupo de tres perros boxers provenientes de una vivienda se abalanzaron
hacia él y lo atacaron en la calle Mina del Fuego. Solo la oportuna
acción de un vecino evitó que ese incidente pasara a convertirse en una
tragedia.

“En
el momento solo grité. Después en la atención me colocaron puntos en
las piernas, tobillo y en la oreja. Ahora no necesito tazas porque ya
tengo una en la oreja”, rememora el atacado, que muestra su ropa de
trabajo completamente dañada y con rastros de sangre producto del
encuentro con los iracundos animales.

“Soy
un angelito. Por eso sentía que no me tenía que ir (morir)”, recuerda
el popular suplementero. Lo que más lamenta, siguiendo con su tono de
broma, es que “cómo habrían estado las más de mil amigas que tengo luego
de lo que me pasó (risas)”.

Ahora
debe esperar un mes para volver a realizar sus quehaceres, puesto que
deben cicatrizar sus heridas. “A no ser que me manden un Uber para
volver a trabajar”, ironiza nuevamente.

El
fatídico hecho generó repudio en la comunidad, que no tardó en entregar
su apoyo. “La junta de vecinos me entregó más de 300 mil pesos, además
de víveres”, agradece Bobadilla, que incluso contó con la colaboración
de un excompañero de colegio en el Instituto Don Bosco.

A
pesar de la pesadilla vivida mantiene su sentido del humor: “Siempre he
sido positivo. No me considero una moneda de oro, pero siempre caigo
bien en la gente”.

Reconocimiento

Jorge Bobadilla lleva 16 años trabajando
como suplementero y siente el cariño del personal del recinto
asistencial. Dentro de sus anécdotas vendiendo periódicos, recuerda que
“una vez una persona me compró el diario y me dijo: ‘Eres una persona
alegre, ¿quieres disfrazarte de Viejo Pascuero?’” Desde ahí todos los

años cada Navidad se viste de Viejo Pascuero para enviar un mensaje de
alegría a las personas que se dirigen hasta el Hospital Clínico.

Ahora, en periodo de pandemia, no vende diarios en el lugar, pero de todos modos se comprometió a estar en la venidera Navidad.

Sobre
los pasos a seguir sobre el incidente, tras presentar la denuncia en la
Policía de Investigaciones, Jorge Bobadilla debe comparecer en el
Juzgado la próxima semana.

Independiente de lo que resuelva la justicia, el popular “Pingüino”
clama para que este hecho no vuelva a ocurrir: “Mi idea es que saquen
los perros de la calle, puesto que en ese lugar hay muchos niños
jugando”, señala.

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