Estos casi tres meses de pandemia en Magallanes le han cambiado la vida a todo el mundo. Por un lado, a las personas que se han contagiado de Covid-19 o los contactos estrechos, y a todas aquellas personas que por su condición laboral no pueden trabajar desde sus hogares.
Cada día se ha visto cómo cientos de profesionales de la salud luchan por mejorar la condición de un paciente Covid-19 en todos los hospitales del país, o aquellos que se encargan de contactar a un paciente para ver si hay alguna mejoraría clínica. Pero hay más de 50 trabajadores en el Hospital Clínico de Magallanes que también desarrollan una labor fundamental dentro de la institución.
Son los trabajadores del aseo (empresa externa) que diariamente deben asear mínimo tres veces las habitaciones del Hospital Clínico o limpiar mas de quince veces – por turno- los ascensores que transportan cientos de usuarios y funcionarios diariamente. Quizás no con el mismo flujo de hace 4 o 5 meses, pero igual deben realizarlo con mayor rigurosidad.
La jefa de operaciones de la empresa de aseo en el hospital, Miriam Alí, explica que durante estas semanas el flujo de trabajo ha disminuido, pero igual deben cumplir con sus funciones. Incluso, enfatiza que “las chicas y chicos deben limpiar sobre lo limpio”.
“El riesgo acá está latente, es una angustia con la cual el personal ha aprendido a vivir y aparte de eso que va socavando el nerviosismo. Acá las personas en algún momento han estado con mucha tensión. En mi caso particular, la restricción para ver a mi familia, no puedo visitar a mis hijos con la misma regularidad de antes. Nosotros estamos diariamente expuestos a un posible contagio y es complicado llegar a casa sin saber si tienes el virus o no”.
“La verdadera primera línea”
Teresa Barría es la mujer que está a cargo de todos los trabajadores de aseo del hospital, sus compañeros la definen como buena persona y gracias a esa labor y por todos sus años dentro de la empresa, ahora es la supervisora jefa de FC2.
La magallánica relata que todos estos meses han sido de mucha angustia, ha tenido que dejar a un lado las visitas a su madre y a su hermana. Aunque vive con su nieto, en ocasiones se queda sola en su hogar. Situación que no es habitual para ella, pero que ha aprendido durante este período. Incluso las celebraciones también se han visto restringidas.
A ser la responsable de todos sus compañeros, Teresa ha tenido que lidiar con todo su equipo cambiándolos de turno o de sectores para evitar el colapso mental dentro del personal.
“Junto con mis auxiliares somos la verdadera primera línea, sino hay aseo no se elimina el virus. Siempre hay que buscar el modo de que todos estén bien, cambiándolos de lugar, enviarlos a otra parte donde nos estén los infectados y que todos se cuiden. Los números han bajado, pero no sabemos si esto va a seguir y por eso debemos cuidarnos siempre”, dice Barría.
El trabajo con compañerismo
Martina Hidalgo es otra trabajadora del aseo que cumple sus funciones en el Hospital Clínico de Magallanes, ella se presenta un poco tímida e incluso con nerviosismo a la hora de hablar, pero igual nos entrega su testimonio de cómo ha enfrentado la pandemia dentro del hospital.
“Todo fue muy atroz por que al principio no sabíamos a qué nos exponíamos, teníamos miedo por contagiarnos, pero entre compañeros nos ayudamos, por ejemplo, en las desinfecciones, acompañamientos, todo con mucho compañerismo”. Esas fueron las palabras de Martina que al igual que sus compañeras enfatiza que la verdadera primera línea, son los trabajadores del aseo.