Desde mayo de 2020 que Antonia Contreras (17 años, estudiante de tercero medio)
es la presidenta del Centro de Alumnos del Colegio Británico. Una
gestión marcada por las dificultades tanto para asumir el desafío como
también la gestión, producto de la pandemia del Covid-19, el cual muchas
de las actividades se deben realizar a distancia.
Por
ejemplo, hace un par de semanas, el establecimiento conmemoró un nuevo
aniversario. “La conformación de las alianzas fue un proceso complicado
porque lo tuvimos que hacer online. Y a diferencia de años anteriores,
realizamos la mitad de las actividades”, comentó la dirigente
estudiantil en el programa Todo Noticias de Pingüino Multimedia.
De todas maneras, opina que encabezar este proceso, “ha sido arduo trabajo, pero a la vez entretenido. Siempre me ha gustado lo que es trabajar en equipo”.
Admite que “desde hace mucho tiempo que quería ser parte del centro de alumnos. Anteriormente había sido delegada de mi curso”.
Al
igual que en otros establecimientos, tuvieron clases las dos primeras
semanas de marzo de 2020 hasta que se declaró la emergencia sanitaria.
“Nos mandaron muchas tareas en un principio. La inclusión de las
plataformas fue intensa, porque de un día para otro tuvimos que hacer
clases online. Nos mandaban muchas tareas, no teníamos el contacto con
los profesores y debido a eso mucho de los trabajos se entregaban
incompletos”, es su análisis.
También las relaciones con
sus compañeros se vieron alteradas. “Más de la mitad de mi curso sintió
ese bajón de sentir que tenías una vida normal y que al otro día la
vida cambiaba de inmediato. Con las cuarentenas estabas obligado a estar
en la casa con tu familia. Eso a veces afecta en la relación con tus
amigos y familia, pero te cambia la rutina”, recuerda.
Sobre
el aprendizaje, Antonia Contreras tiene una particular apreciación de
lo vivido el año pasado. “En las materias que me costaba, me iba mejor
online, como lo era en el caso de matemáticas. Pero en los ramos que me
iba bien, ese año bajé mis promedios”, señala.
Reconoce
que no ha analizado lo vivido el año anterior, pero admite que “ojalá
que no vuelva a ocurrir para que volvamos a la normalidad pronto. No sé
si fue un año perdido, porque igual aprendí muchas cosas. Lo malo es que
me costaba mucho con el tema de la concentración”.
A fines de mayo recién volvieron
a la presencialidad. “Se dividió el curso en dos grupos. De los cuales
uno de ellos iba una semana y el otro le correspondía la semana
siguiente”.