En la iglesia Catedral de Punta Arenas, a las 16 horas de ayer, fue ordenado diácono el seminarista diocesano, Miguel Ángel Bahamonde, quien es la única vocación sacerdotal en Magallanes que actualmente se encuentra en proceso.
Sobre aquello, algunos asistentes a la ceremonia señalaron que se encontraban muy contentos, ya que consideran que su nombramiento es un aporte para la sociedad chilena.
Erna López, amiga de la familia del recién nombrado diácono, comentó que “es muy emotivo, que él sea un muchacho tan joven, habla mucho de su vocación, me siento muy feliz por él y su familia”.
Otro de los presentes, Víctor Garrido, indicó que “me parece muy bien, ya que siendo alguien relativamente joven puede realizar cambios en esta sociedad que tanto lo necesita”.
Así como en Magallanes, en el resto de Chile también ha disminuido la cantidad de jóvenes que quieren ser sacerdotes. Desde 2010 hasta la fecha, las cifras han ido descendiendo, en 2016 ingresaron solamente 13 personas, una cifra bastante menor en comparación a los 52 que ingresaron en 2009 a los seminarios que hay en nuestro país.
En tanto, un joven que se identificó sólo como Javier, comentó que a su parecer esta baja se debe a la imagen que tiene actualmente la Iglesia.
“La institución ha perdido credibilidad, con todo lo que ha pasado, lo que se ve en las noticias, ya nadie cree en la Iglesia y eso debe influir en que cada vez sean menos los hombres que quieran entrar al sacerdocio”, concluyó.
Los diáconos son ordenados en una ceremonia muy similar a la de los curas y tiene autoridad para realizar muchas de las tareas de ellos, como bendecir, bautizar, casar y dar comunión.