En Torres del Paine, a tres años de incendio, se han plantado 100 mil lengas

El 27 de diciembre de 2011 fue un día para olvidar en el Parque Nacional Torres del Paine, la maravilla natural más visitada de la Región de Magallanes.
Un incendio avasallador y difícil de controlar por las condiciones climáticas de la zona, terminó por consumir 17.600 hectáreas, de las cuales 1.500 correspondían a bosques.
Tras terminar de sofocar el incendio, de inmediato se dio inicio a un plan de recuperación de las especies perdidas. La arremetida inicial estuvo a cargo del Ministerio de Medio Ambiente, en ese entonces liderado por la ex ministra María Ignacia Benítez.
En la ocasión se decidió realzar la recuperación no sólo de lo recientemente perdido, sino que también de áreas que habían sufrido siniestros con anterioridad. Esto consistiría en replantar ejemplares de las tres especies que se dan en el parque nacional: lenga, ñirre y coigue.
“Se comenzó a trabajar de inmediato en este plan a largo plazo, en el que se recuperaría las especies autóctonas de los sectores incendiados en alrededor de 6 incendios sufridos en la zona. Se creó un estudio sobre recuperación de especies, porque hasta el momento sólo había  información sobre la lenga. Se desarrollaron especies en invernaderos”, recordó Arturo Storaker, quien desempeñaba labores como intendente regional cuando ocurrió el incendio.
Al día de hoy, ya se han replantado 100 lengas en el parque nacional, especie sobre la cual se han destinado los mayores esfuerzos. Sin embargo, la tarea aún tiene un largo sendero por recorrer.
En cada hectárea que se pretende reforestar se deben plantar alrededor de mil ejemplares de lenga, por lo que en cada una se debe invertir una suma aproximada de $ 3 millones.
“Ponemos las plantas a más de 20 centímetros de distancia unas de otras, donde hay más éxito de plantación. Se hace donde hay piedras y restos de troncos, que llamamos ‘restos biológicos’, porque necesitan abrigo y además se protegen del viento”, explica el superintendente del Parque Nacional Torres del Paine, Federico Hechenleitner.
Prevención
Además del trabajo de reforestación, realizado por Conaf y organizaciones como la Fundación Reforestemos la Patagonia, los esfuerzos de quienes administran el parque nacional está dirigidos a la prevención de nuevos incendios.
“Hemos estado tres años sin incendios, desde lo que ocurrió en 2011, y eso se debe en parte a los protocolos de prevención que hemos establecido desde entonces. Es muy difícil combatir un incendio en esta zona, por los fuertes vientos que existen, por eso no encargamos de hacer inducciones a los visitantes, que sepan que está prohibido hacer fuego. Les explicamos que es un delito el uso de fuego en el parque, en inglés, español y hebreo”, comentó Hechenleitner.
Además de esto, desde la tragedia de 2011 a la fecha se cuenta con 30 brigadistas que están constantemente listos para entrar en combate de un posible incendio y además hay un helicótero listo para estas labores. Además de este personal, hay 50 guardabosques distribuidos en la montaña, que están capacitados para enfrentar un incendio en fase inicial.
“Si hubiese un incendio, tenemos siete minutos para despegar en helicóptero y siete para llegar al lugar, es decir, tenemos aproximadamente 15 minutos para empezar a combatirlo en alguna de las zonas donde podría darse”, afirma el superintendente del parque.
Sin embargo, también se tiene considerado que cuando hay vientos superiores a los 60 km/hr. no se puede usar el helicóptero. En estos casos se tiene contemplado usar vehículos terrestres. De acuerdo al contingente dispuesto en el lugar, se estaría en condiciones de llegar en un máximo de una hora y media hasta algún sector de riesgo, según se calcula. 

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