La decisión de otorgar la libertad condicional a miles de reos que
cumplían condenas en diversos centros de cumplimiento penitenciario del país,
causó una polémica en todos los niveles.
Las discusiones y las recriminaciones mutuas entre representantes de
los diversos poderes del Estado no logran superar la inquietud de la comunidad,
porque son esas personas- como usted, como su vecina, como su familia o sus
amigos – los que se sienten inseguros y molestos.
Diario El Pingüino salió a la calle a preguntarle a la gente como
usted, a esas personas que viven de su trabajo, de su esfuerzo y que tienen
familia y bienes que proteger y que, al más completo azar, respondieron la
consulta: ¿Qué opinión le merece a usted el otorgamiento de la libertad
condicional a tantos condenados que cumplían condenas en diversos recintos
penales del país, entre ellos algunos que estaban en los centros de
cumplimiento penitenciario de Punta Arenas, Puerto Natales y Porvenir?:
Pablo Aguilante
“Me parece pésimo. Deberían haberle consultado más a Gendarmería, cuyo
personal conoce mejor a los que están presos y no haber soltado a fulanos que
cometieron asesinatos, que violaron niños y niñas o que son delincuentes
irrecuperables, que dieron muerte a sus parejas e, incluso a los hijos de ésta
ni menos a los que cumplían condenas a perpetuidad. Ha sido peligroso para
todos”.
José Águila
“Me parece bien que le hayan otorgado la libertad condicional si
tenían méritos para hacerlo. Todos se merecen una nueva oportunidad y espero
que la aprovechen por su bien. A veces la justicia se equivoca y espero que
hayan salido en libertad algunos que estaban condenados en forma injusta. Pero
los delincuentes sexuales no debieran haber salido en libertad porque son un
peligro, especialmente para los niños y las niñas pequeñas”.
Gastón Mansilla
“Me pregunto ¿en qué país estamos viviendo? Hay que tener dos dedos de
frente para adoptar ese tipo de decisión, quien quiera que la haya adoptado
porque está mal. En Chile está todo mal y cada día está peor y cosas como
éstas, mire que dejar libres a miles de delincuentes, contribuyen a que cada
día las cosas empeoren un poco más. Está mal, muy mal, pero muy mal”.
Claudia Torres
“Me parece mal. Es una medida contradictoria. No hay seguridad. Es un
peligro porque muchos van a reincidir. Es peligroso y como mamá, tengo miedo”,
y apretó la mano de una hija pequeña a la que fue a esperar a la salida del
colegio.
Rubén Álvarez
“Está mal. Debieron haberle preguntado más a Gendarmería, porque ellos
conocen bien a quienes están presos. Hay muchos que nunca deberían haber salido
en libertad. Es el sistema que está malo y hay que modificarlo a fondo. Y hay
que cambiarlo todo, porque todo anda mal”, y agrega que hace años que espera
que le paguen un finiquito pendiente, pero que todos se han lavado las manos y
su plata no le ha llegado y tal vez, no le llegue nunca.
Horacio Urbina
“Malo me parece. Me gustaría que no se soltara a ninguno hasta que no
hayan cumplido la condena por el delito cometido. Que los hagan trabajar porque
estando presos lo olvidan ya que tienen techo, cama, comida y todo lo que
necesitan después de haber cometido un delito. Pero los delincuentes sexuales
no debieran salir en libertad jamás”, mientras aprieta los puños en gesto de
molestia y rabia.
De paso, pide que el trato que se les otorga a los hombres que mueren
trabajando en el mar “sea más humanitario” por parte de la Fiscalía y de la
Armada, recordando que su compañero de labores en las faenas de pesca en los
canales australes, Leonidas Hernández, cuyo cuerpo estuvo horas y horas en la
cubierta de una embarcación, sin siquiera ser cubierto por una manta hasta que
pudieron llevarlo a una bodega, sobre un colchón y cubrirlo con una frazada.
Claudia Álvarez Zapata
“Es horrible lo que han hecho, con esta medida. Crece la inseguridad
en la ciudad, en la región, en el país. Y le reitero que es lógico que no me
guste lo que han hecho”.
María Luisa Barría
“Me parece malo, malísimo de malo. Como no hay trabajo, los que salgan
de la cárcel van a volver a robar, van a volver a asaltar para poder vivir.
Aumenta la inseguridad. Mire, yo misma, nunca hasta ahora anduve con la cartera
tomada a dos manos, cruzada y adelante porque tengo miedo de que me la roben de
un solo tirón. Punta Arenas está tan diferente ahora. Si cuando jóvenes y
salíamos a bailar, nos devolvíamos a pie desde un salón de baile que estaba por
Roca abajo y nunca nos ocurrió algo malo”.