Entre 20% y 50% de letalidad tiene la picadura del mosquito portador de la fiebre amarilla

 Se trata de Felipe Santander, de 35 años, que
no quiso acceder a la vacuna desde que llegó junto a su pareja a ese
país.

La
fiebre amarilla es transmitida por un mosquito y hasta hace algunos
años esta enfermedad era poco frecuente en Brasil, pero desde el año
2016 ha tenido un fuerte aumento de casos.

En conversación con Diario El
Pingüino, la encargada de vigilancia de enfermedades transmisibles de
la Seremi de Salud, Mónica Rosas, explicó que “si a una persona le pica
un mosquito portador de la fiebre amarilla, va a depender de la
inmunidad de la persona si desarrolla o no la enfermedad. Sin embargo,
esta picadura tiene una letalidad entre 20% y 50%”.

Asimismo,
la enfermera indicó que incluso si dos personas tienen la misma edad,
el cuerpo humano va a funcionar de forma diferente debido a la inmunidad
de las personas, “por lo general, se dice que los adultos mayores y los
niños tienen la inmunidad más disminuida que el resto de las personas,
es por ello que esos son los grupos objetivos para la vacunación, a
ellos por lo general cuando hay campañas en caso de la influenza se les
indica que se tienen que vacunar”.

Los
síntomas de esta enfermedad son muy parecidos a cualquier otra
patología viral, “puedes tener fiebre, dolores musculares, escalofríos,
náuseas y se empieza a colocar la piel amarilla, como también se ve en
la hepatitis, sin embargo, todo va a depender del diagnóstico que le den
a las personas”.

La
vacuna que llega a Chile es monodosis, cada jeringa llega con una
dosis, pero el Ministerio de Salud autorizó que esas dosis se podría
fraccionar a varias personas, “pero esa vacuna no tiene certificación y
esa vacunación no sería válida legalmente, ya que si vas a un país que
te exigen tener la vacuna de la fiebre amarilla y tiene una dosis
fraccionada, no tendría validez porque no habría como certificarla”,
explicó.

En
ese mismo sentido, la encargada de enfermedades transmisibles comentó
que “las personas que viajan a lugares de riesgo tienen que vacunarse
por lo menos uno o dos meses antes, lo mínimo son diez días.

Las
personas tienen que planificar su viaje, porque hay que ver a qué lugar
van y dependerá de eso, los riesgos que hay en el lugar donde viajan.

Si
te vas a quedar en una selva o en un lugar donde no haya agua potable,
los riesgos van a ser diferentes que en un hotel cinco estrellas.

Aunque
las personas se vacunen contra la fiebre amarilla de todas maneras
tienen que usar repelente, porque hay muchas enfermedades vectoriales
que no tienen vacuna”, concluyó.

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