Estuvo
en el momento más duro de la pandemia y le tocó liderar un proceso
inesperado para el país. Visitó Magallanes durante su período como
ministro de Salud, y la frase que aún recuerda y con la cual titula a
esta región es “el brote de los cruceros”, una que continúa rondando en
su cabeza, pero con un poco más de “relajo”.
El
exministro de Salud Jaime Mañalich valoró el fin del uso obligatorio de
mascarillas que anunció esta semana el Ministerio de Salud, aunque
también le hizo un guiño a la nueva autoridad sanitaria, doctora Ximena
Aguilera, por decir que el cierre de ciertas restricciones “no es de chipe libre” y que el uso de mascarillas es “recomendada en lugares de aglomeración”.
Ahora desde otra vereda, analizó el actual escenario.
– ¿Cómo ve la pandemia comparada con el momento en que usted la lideró?
“La
evolución de esta pandemia ha sido bien compleja, bien tramposa, porque
tuvimos una primera ola en el mundo durante marzo, abril, mayo de 2020.
Empezó a bajar el número de casos, pero después el virus Covid
experimenta mutaciones
que hacen que las personas sigan siendo susceptibles a infectar, y en
ese contexto, una y otra vez, experimentamos esta situación de
frustración, decepción, de que cuando parecía que las cosas iban a
encaminarse, aparecía otra ola”.
“Este
año, en el verano tuvimos una ola importante de Ómicron y estamos
saliendo de una segunda ola este invierno. En ese contexto, lo lógico es
pensar que la evolución de la pandemia va a establecerse como una
suerte de enfermedad que va acompañarnos, una infección a lo mejor de
invierno como influenza, para la cual, como dice la ministra de Salud,
Ximena Aguilera, va a tener que continuar en los programas de
vacunación, pero considerando el número de casos que tenemos hoy día que
es lo más bajo desde el inicio, uno puede decir que vale la pena
relajar algunas medidas de las que hemos tenido. Quiero recordar que en
Chile, hemos tenido una cantidad enorme de casos, más de cuatro millones
y probablemente no los estamos contando todos, quizás hasta la mitad de
la población se infectó en algún momento (…) creo que es concordante
entonces, con las medidas que está tomando el Minsal de terminar con el
pase de movilidad, de relajar el uso de mascarilla manteniendo el
control de fronteras y, eventualmente si aparecen nuevos casos o hay un rebrote, poder de nuevo recurrir a medidas más estrictas”.
– ¿Y el término del uso obligado de mascarilla?
“Se ha demostrado hasta el cansancio
la eficacia del uso de mascarillas para evitar que una persona que está
infectada contagie a otras, y a su vez, que una persona que no está
contagiada, mediante el uso de mascarilla si va a un recinto cerrado, se
proteja para no infectarse. Y en ese sentido, me parece correcto que
Chile haya sido, incluso desafiando los consejos de la OMS -que al
principio no recomendaba su uso-, que nosotros sí lo hayamos impuesto. y
probablemente eso ha significado salvar muchas vidas y muchos casos. La
situación hoy día es diferente y hay una suerte de aprendizaje de la
población. En la locomoción, todo el mundo anda con mascarilla y es poco
probable que en corto plazo, las personas que andan en locomoción se
saquen la mascarilla a pesar de que ya no es obligatorio, y eso es porque se ha aprendido de que hay un riesgo, que hay que protegerse”.
– ¿Cuándo la mascarilla deja de ser útil debido a su manipulación?
“Las
mascarillas de tres pliegos son de protección mediana, no es un gran
instrumento de protección comparado con aquellas mascarillas N-95 que
usa generalmente el personal de salud. ¿y por qué pierde efectividad?
Porque en la medida en que uno la va usando se humedece y las
propiedades de dejar fuera los aerosoles de donde vienen los virus se
pierden. Pero creo que el mensaje del Minsal es interesante en el
sentido de que pasamos de una política nacional, a una política del
control de la pandemia mucho más focalizada”.