Sicóloga especialista en delitos sexuales visita Magallanes para dar charlas

No sólo Magallanes, sino Chile en general, está viviendo un momento complicado en temas de violencia intrafamiliar y abusos sexuales en niños, niñas y adolescentes. Por ello, es necesario que se trabaje fuertemente en esta temática que aborda los derechos de los menores y el buen trato. 

La Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) invitó a la región, a la sicóloga chilena, Vinka Jackson, quien ha dedicado toda su vida a la prevención y tratamiento del abuso sexual infantil, por haberlo sufrido ella misma de pequeña.

Ella está luchando fuertemente para modificar la ley y que los delitos de abuso sexual infantil tengan carácter de imprescriptible. Eso quiere decir que no pierda vigencia o validez con el tiempo y se pueda denunciar en cualquier momento. 

La profesional está en Magallanes para realizar conversatorios de buen trato en Punta Arenas y Porvenir, para educadores y funcionarios de Junji. Aprovechando su estadía en la ciudad, Diario El Pingüino conversó con ella algunos temas relevantes para la comunidad.

-¿Qué puede hacer la comunidad magallánica para intentar disminuir el maltrato infantil y en particular el abuso sexual?

“Este es un esfuerzo mancomunado. Las familias enfrentan una tremenda tarea cada vez que tienen un hijo. La educación, el cuidado, la crianza de un hijo, si bien recae, fundamentalmente, en la familia, es una responsabilidad que se comparte con los demás. Difícilmente, va a poder una familia prevenir toda violencia contra su niño, si vive en un entorno donde sale, cruza la puerta y esa violencia está ahí. Difícilmente, va a poder cuidar bien de su niño si no tiene acceso a salud. Entonces, aquí el llamado es a toda la comunidad a hacerse parte de los esfuerzos de cada familia. Si una mamá o un papá tiene que salir a trabajar, si los niños quedan con otras personas ¿cómo hacemos para que esas instancias sean de mayor cuidado?
Los vecinos pasamos y preguntamos cómo está ese niño. Si vemos a una mamá o una familia que está pasando por dificultades, preguntamos en qué podemos ayudar. Yo creo que es súper importante ver qué es lo que pueden hacer los papás. Pueden informarse, tender redes, pedir ayuda también, no sentir que la responsabilidad sólo recae en ellos y que no pueden preguntarle a nadie más cómo hacer ciertas cosas. Pero, también, para disminuir el abuso sexual y el maltrato, hay una contraparte que la tiene que poner la comunidad en el esfuerzo de cuidar. Puede parecer muy sencillo y rudimentario lo que voy a decir, pero ¿cómo disminuimos esas tasas? Pues, informándonos, educándonos y aumentando las instancias de cuidado. Reduciendo, además, las instancias de riesgo. Es decir, aumentando los factores de protección”. 

-¿De qué manera se puede aumentar la protección?

“No hablo de abuso ahora, pero, por ejemplo, si un niño chiquitito que va solo a un baño, tiene posibilidades de resbalar, caerse, pegarse, lo acompañamos más tiempo, no llegamos y lo mandamos solos. Son pequeñas cosas, las que van definiendo a una sociedad protectora. Si al niño lo van a cuidar otras personas, trato de ver bien con quien estoy compartiendo ese cuidado y a la vez nos preocupamos como padres de compartir toda la información. Hay que estar más atentos, más informados, pedir ayuda o colaborar. Estar alerta a la colaboración para esto que suena muy simple que es aumentar las instancias de cuidado y reducir las de descuido. Otro factor protector central es el tema de la educación sexual temprana. Información que sea adecuada a cada edad, que sea buena información y que esté destinada, también, no sólo a cuidar o a entregar la información sanitaria, sino a ir ayudando en el consentimiento. Distintos estudios siguen reconociendo como principales fuentes de información a los padres, profesores y, después, a los amigos e Internet”. 

-¿Por qué es tan importante que se modifique la ley para que el abuso sexual infantil tenga carácter de imprescriptible?

“Es un tipo de experiencia tremendamente compleja, además de dolorosa o traumática para los niños y adolescentes, en una situación de dependencia del mundo adulto y de inmadurez o madurez incompleta. Se hace muy difícil para uno comprender que estás siendo víctima de un delito. Entender que lo que se vive es un delito y asumir a la persona que lo realiza como un victimario. Más aun, cuando hay enredadas relaciones de cariño y de cuidado. Hay que considerar que del 80% al 90% del abuso generalmente es intrafamiliar y a manos de personas muy conocidas. Carabineros de Chile, en un estudio, señala que  de cada 7 víctimas, sólo 1 devela o el abuso es detectado durante la niñez.

Otras 6 cruzan hacia la adultez sin haber contado esa historia. Para muchas se da después de los 26 o 28 años. Es impresionante cómo opera la naturaleza, porque uno sabe que el cerebro toma 25 años para madurar. Entonces, antes de eso cómo digerir y codificar experiencias tan brutales. Si hay un niño que no estaba en condiciones de comprender ni el delito, ni a sí mismo como víctima, necesita tiempo para madurar. Incluso, hay casos que no tienen ni el lenguaje, por qué no darle derecho al tiempo a las víctimas para que puedan realizar este proceso. La secuencia es bien sencilla: ninguno de nosotros puede ir a la justicia e iniciar una acción penal sin hacer una denuncia. Y uno para poder denunciar necesita hacer un relato, sin él no hay nada. Cuando tienes personas que no son capaces de producir ese relato, porque no están las condiciones sicológicas, muchas veces, ¿cómo les pides que puedan contar algo?”.

-¿Lo han hecho otros países?

“Argentina ya lo tiene. Es un país que tiene una ley de respeto al tiempo de las víctimas y hay distintas fórmulas en el mundo. Hay países que han creado ventanas de imprescriptibilidad de países que han aumentado los plazos extensamente, 50 años, 30 años o derechamente la imprescriptibilidad que sería el derecho justo. Hoy, conociendo lo que dice la medicina y la sicología, podemos saber el nivel de daño de este tipo de trauma, lo difícil que es general un relato. Es tiempo que la ley también se ponga a tono con esa vivencia actual y sobre todo con algo más de sentido común”. 

-¿Cuántos años se demora aproximadamente una persona abusada sexualmente en contar el delito?

“Un ejemplo, con víctimas del Holocausto. Ellos,  por ejemplo, se demoraban como 30 años en contar la historia. Recientemente, todos los casos de abusos sexuales que se develaron en Australia, que fueron muchos, el promedio también habían sido como 30 o 33 años la demora de hablar.

Hay personas que han develado a los 80 o 90 años. Mucha gente se da como un peak en el tramo de los 26, porque puede ser también que mientras vivan con el abusador, que pueden decir. No estoy en libertad sicológica, siquiera para procesar bien la información, pero dos o tres décadas es un tramo de tiempo que se repite, desde el holocausto. Al caso de Australia, que es súper reciente, y la prescripción es máximo 10 años, sobre los 18 años y eso no es para todos los casos. Es máximo para algunos casos que cumplan ciertas condiciones, además y eso se ve caso a caso”.

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