Es
una cifra impactante. De acuerdo con los números entregados por la
Seremi de Salud, se estima que en Chile hay más de 200 mil personas que
viven con demencia. Ese número se quintuplica si se contabiliza al
cuidador y al entorno familiar de la persona.
Esta
condición es la principal causa de la discapacidad y dependencia en la
población adulto mayor. Su abordaje es altísimo, ya que deben depender
de cuidados formales, informales, servicios sociosanitarios y hasta
ciudades amigables.
Ese
tema lo abordó la directora de Estudios de la Fundación Procultura y
académica de la Universidad Central, María Teresa Abusleme, en una
capacitación realizada en el Hospital Clínico Magallanes a los
funcionarios de la red asistencial.
La
académica resaltó que la demencia se encuentra invisibilizada, porque
se tiende a creer que la vejez es igual a trastorno neurocognitivo. Peso
a ello, en Magallanes y en el país hay programas y centros que se
dedican a mejorar la calidad de vida de estas personas.
– ¿Cómo ve la demencia en Chile?
“Es
una condición que es importante enfrentar. Hoy, el 1,09 por ciento de
la población tiene esta condición. Eso significa que son 200 mil
personas que requieren una ayuda cotidiana, porque parte de la demencia
tiene que ver con la pérdida de actividades funcionales. Uno pierde su
funcionalidad. Se necesita un cuidador, por lo tanto, son 200 mil
cuidadores, llegando a 400 mil personas que conviven con la demencia. Si
hoy día consideramos que cada hogar está compuesto por tres personas,
un millón de personas convive con esta condición que se ha normalizado,
llena de estigmas y que por lo tanto, lleva a no hacer diagnósticos
tempranos y a tener la sensación de que frente a esta condición no se le
puede hacer nada. Eso es una falencia que hay que trabajar con los
equipos sociosanitarios. Hay que plantear que, si bien no tiene cura, sí
tiene tratamiento, sí hay acciones que se pueden hacer tanto con la
persona con demencia con quien cuida. Uno de los aspectos relevantes es
poder trabajar con la diada, con el entorno de apoyo que acompaña a la
persona que tiene esta condición, porque en la medida que esa persona se
sienta preparada para cuidar, tiene la capacitación, está acompañado la
persona con demencia también va a estar mejor”.
– ¿Está invisibilizado este tema?
“Está
invisibilizado porque está normalizado. Porque se cree que vejez es
igual a enfermedad, vejez es igual a trastorno neurocognitivo, que todas
las personas vamos a llegar a tener en algún momento demencia.
Entonces, esta ‘normalización’ lleva a que no tengamos diagnósticos
oportunos y una invisibilización. Ahora, uno de los problemas es que
está invisibilizado el cuidador, que muchas veces pierde relevancia. Es
importante visibilizarlo para que tengamos una política pública acorde a
las necesidades de hoy día, de este problema que no es solamente un
problema en Chile, sino que a nivel mundial. De hecho, cada tres
segundos se diagnostica una demencia”.
– ¿Hace falta una política pública para hacer frente a esta condición?
“Desde
2017 tenemos un Plan Nacional de Demencia que se instaló en cuatro
comunas de Chile y lo que debería aspirar es que se expanda en distintos
territorios. ¿Qué significa tener un plan de demencia? No solamente
tener asegurado o garantizado el GES 85, que son ciertas prestaciones
que reciben las personas con demencia, sino que también tener
infraestructura y apoyos prácticos, concretos para la diada. En ese
sentido, las Unidades de Memoria, los Centros de Atención para Personas
con Demencia durante el día que están presentes en el Plan Nacional de
Demencia, ayudan muchísimo a poder tener actividades y poder mejorar el
bienestar de las personas que viven esta condición o están alrededor de
ella. Volviendo a la pregunta, claramente necesitamos una política
pública integral, no solamente el GES sino que requerimos un trabajo
mucho más profundo desde la integralidad de lo social y sanitario”.
– ¿Qué tan importante es el cuidador?
“El
cuidador es de suma importancia, es vital. Mientras el cuidador está
bien, se sienta apoyado, siente que puede manejar las labores de
cuidado, está capacitado y tiene la información suficiente la persona
que cuida va a estar bien. La evidencia muestra que si el cuidador está
bien, la persona con esta condición va a estar bien. Es vital trabajar
con la diada; si yo no trabajo con las dos personas y me dedico
solamente a entregarle un tratamiento a la persona con demencia, se
pierde la integralidad y, por lo tanto, puede disminuir el bienestar y
calidad de vida de ambas personas.
– ¿Cómo ve la realidad de Magallanes?
Lo
que observamos en Magallanes son distinciones en la sintomatología. Hoy
días los estudios no permiten decir si hay regiones más comprometidas
que otras. De hecho, parte de la complejidad y a propósito de la
política pública, es de poder generar mayores estudios, mejores cifras.
Eso es algo que se tiene que ir potenciando desde el Estado, la sociedad
civil, universidades de poder profundizar en las cifras para poder, en
el fondo, decirles ‘esta es la realidad regional’”.