Es
uno de los miedos más profundos de nuestra población. Porque en
Magallanes, región extrema, el temor al desabastecimiento tiene una
fuerza mayor, que en cualquier otra parte de Chile.
Gonzalo
Castillo, agricultor de Punta Arenas y representante Indap de los
jóvenes rurales de la región, recuerda la angustia que vivió la
población regional, cuando la pandemia obligó a cerrar el suministro de
alimentos a través de Argentina y, rápidamente, las góndolas de los
supermercados se vaciaron.
Sumado
al cambio climático hoy en marcha, se impone un desafío y una
oportunidad a la región: la necesidad de avanzar hacia una mayor
independencia alimentaria.
Castillo,
agricultor de hortalizas, ruibarbo y frutilla en Punta Arenas,
participó en el programa “Las Cosas por su Nombre” de Pingüino
Multimedia, donde invitó a este difícil, fascinante y lleno de
oportunidades, enfatizó.
“La
agricultura aún tiene un gran campo por explotar, porque todavía
estamos muy lejos de cumplir la brecha de nosotros de producir un 30% o
un 50% de verduras producida localmente, hay una oportunidad, hay un
campo que se puede explotar”, declaró.
– ¿Y cómo ve las posibilidades que otros sumen?
“Nosotros
buscamos que, al ir contando nuestra experiencia, motivar a la gente
que viene de atrás que se interese en trabajar en la agricultura.
Sabemos que es difícil, no vamos a mentir, pero se puede y es
realizable, hay gente que lo está logrando, que les está yendo bien, que
tienen harta producción, algunos que están avanzando mucho en
hidroponía, tenemos el caso de una agricultora que estuvo enviando su
producción de lechugas a las islas Falklands, en fin, hay opciones y
posibilidades de trabajar en la agricultura e ir creciendo”.
Por
ahora, dice, la lechuga y el cilantro son los productos básicos que
tienen el mercado asegurado. “Pero ha crecido la venta de frutillas. La
gente se atreve a probar nuevos productos como la rúcula y otros.
Tenemos productores que llevan ocho o nueve años sembrando choclos,
entonces, se puede”.
– ¿Y cómo visualiza la agricultura magallánica en su ámbito en cinco o 10 años más”
“En
una reciente exposición, hablé sobre los sueños de los agricultores. lo
que nos gustaría es que todas estas tradiciones de la agricultura se
mantengan, pero vayan creciendo. Aceptamos las nuevas tecnologías, se
trabaja en la agroecología, la hidroponía y otras tecnologías más
automatizadas y robotizadas con energías renovables, pero volvemos a lo
mismo, que es producir más para alimentar a la población”.