Estudios señalan que 91% de las mujeres que abortan pueden sufrir el peligroso trauma post

Las mujeres afectadas presentan infertilidad;
consumen drogas o alcohol; lloran a solas y tienen pensamientos suicidas y
otras tendencias autodestructivas.

Un cartel instalado en el frontis de un local
del Partido Socialista, ubicado en la esquina de Lircay con Martínez de
Aldunate,  llama a defender el aborto
“sin estado y sin religión”.

Organismos internacionales que promueven el
aborto han reconocido la existencia de secuelas sico-patológicas en las mujeres
que decidieron interrumpir sus embarazos.

Al revisar documentos de la Federación
Internacional de Planificación, promotora de esa práctica, los ha confirmado en
su Plan Trienal del período 1990 – 1993.

Por su parte, una serie de organizaciones
contrarias a lo que ellas denominan “muerte de un inocente que no pidió nacer”,
han realizado sus propios estudios y determinado que el llamado Trauma Post
Aborto puede llegar a afectar al 91 por ciento de las mujeres que decidieron
interrumpir sus respectivos embarazos, aduciendo diversas razones como fetos inviables,
violaciones o riesgo de muerte de la madre. 
Si se  remite a
www.nomassilencio.com o a www.proyectoesperanza.cl o se consultan textos de
ginecología, se puede establecer que el Trauma Post Aborto daña gravemente a
las mujeres que se someten a esa práctica abortiva y que presentan crisis de
llanto, generalmente lloran a solas; padecen infertilidad; consumen drogas o
alcohol; viven rupturas de relaciones afectivas y amorosas con sus nuevas
parejas y sufren pesadillas y crisis de desesperación.

Pero eso no es todo: incluso los médicos y
personal auxiliar y parteras, cómplices de la práctica de abortos padecen
trastornos graves de sus personalidades porque, dicen, que sienten complejos
acentuados de culpabilidad.

Pero, tanto las iglesias cristianas, de las
más distintas denominaciones, con mayor o menor número de feligreses o templos,
han diseñado sistemas de apoyo a las madres que se han sometido a un aborto,
prestándoles ayudas espirituales y materiales, como asistencia siquiátrica y
sicológica y, por sobre todo, no dejándolas solas con su Trauma Post Aborto.

Cartel desfiante

Molestia entre vecinos causó la instalación
en el frontis de una construcción ubicada en Lircay con Martínez de Aldunate,
en el Barrio 18 de Septiembre, donde funciona la sede de una seccional del
Partido Socialista de Chile, de un cartel a favor del aborto “sin estado, sin
religión” y señalando que la mujer es dueña de su útero.

Ese cartel, los vecinos del sector lo
califican como desafiante y agresivo, está a pocas cuadras de la Iglesia de
Nuestra Señora de Fátima y a poca distancia de un templo evangélico.

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