La
ordalía de Nova Austral continúa en tribunales y surge la pregunta:
¿Han fracasado las políticas de poblamiento y desarrollo de Tierra del
Fuego, toda vez que solo una empresa constituye el principal empleador
de todo el territorio chileno de la isla grande?
Conversamos
con Christian García, exbiseremi de Hacienda y Economía, autor del
libro “La encriptada Ley Navarino” y quien, recientemente, expuso como
experto en Río Grande, provincia argentina de Tierra del Fuego, la cual
ha alcanzado en los últimos años un desarrollo totalmente diferente, al
punto que su población alcanza ya los 152 mil habitantes, versus 6 mil
600 en el lado chileno.
No es la primera vez
García
reconoce que no es la primera vez que ocurre una situación semejante y
recordó el caso de la Textil Corma Magallánica, “que generó mucho
contratista y proveedor pyme, finalmente afectados por su cierre. El
problema es siempre el mismo: no hay una diversificación real de la
matriz. La ley (Navarino y Austral) es una de las herramientas, pero no
la única, tiene que haber más”, enfatiza.
García
explica que estas leyes ofrecen un incentivo para ciertas empresas,
“pero no para todas las actividades económicas. Claramente hay
actividades que no se pueden hacer en Tierra del Fuego. La inversión en
infraestructura, recién ahora ha empezado por el Plan de Zonas Extremas,
pero todavía falta y el Estado no puede descansar solo en lo que
existe”.
García va más allá y plantea la actividad empresarial del Estado como un instrumento para el desarrollo de Tierra del Fuego.
–El modelo de Estado empresarial ha sido muy criticado y lo que ha impulsado el crecimiento es el sector privado…
“Sí,
pero eso en los lugares donde el país está concentrado, pero donde no
lo está, ese modelo no funciona y, por lo tanto, no puedes ocupar esa
regla”.
No
obstante ello, García reconoce que una empresa estatal raramente
quiebra, porque recibe finalmente rescate del Estado (y de todos los
chilenos), pero, a su juicio, incluso con esas pérdidas el esfuerzo vale
la pena, dadas las limitaciones a la inversión privada que poseen las
zonas extremas como Tierra del Fuego.
“Ahora, esto muy probablemente
va a cambiar un poco, porque la ley está en manos del Gobierno Regional
y éste tiene interés en la inversión productiva”, asegura.
-¿Cómo podrían llegar más empresas a Tierra del Fuego?
“Hay
que pensar en modificar el régimen de excepción, permitir que otras
actividades puedan acogerse a los beneficios tributarios para esas
zonas, quizá modificar el sistema de incentivos para permitir que las
empresas puedan desarrollar infraestructura, para que exista
infraestructura y las empresas desarrollen ellas mismas infraestructura.
Pero, es fundamental el Estado mínimo, que tiene que tener empresas
públicas, planes especiales y llegar gente a vivir. La Ley Austral
existe, pero tiene un tope de crédito tributario. A lo mejor, habría que
pensar en cómo eliminar ese tope. La Ley de Zona Franca está acotada a ciertos servicios y también pensar en generar otros recintos francos en la región”.
-¿Un recinto franco en Porvenir?
“¿Y por qué no?”.