Así
como dice la canción de Juan Luis Guerra: “El costo de la vida sube
otra vez…” y es algo que ha golpeado los bolsillos no solo de los
chilenos, sino también, de extranjeros residentes en nuestro país, y por
supuesto, quienes viven en Magallanes
Waleska
Fallake, quien se desempeña en la atención a público en la panadería
Piekochi de Punta Arenas, comentó que han optado para convivir con más
personas con el objeto de costear el arriendo de una vivienda. A su vez,
agregó que se les hace complicado llegar a fin de mes. “Ha sido un poco
fuerte, que la compra del supermercado no ha bajado de los $200.000 y
es fuerte porque no nos rinde a fin de mes, además, que debemos enviar
dinero a Venezuela. En mi caso, no tengo hijos, pero voy a la
universidad y el sueldo no me rinde”, afirmó.
Ahora bien, la gran interrogante es saber cómo lo hace para llegar a fin de mes, considerando todos los gastos: el pago de los servicios básicos, alimentos, educación, transporte.
En
esta misma línea, Fallake añadió que “evitar pasar una semana al
supermercado, o a la otra semana distruibuirme lo que debo hacer en el
día, al final del mes apartar el arriendo de la casa y así voy. Se ha
vuelto complicado”.
Sin duda, que la reconocida melodía y lírica de Juan Luis Guerra, no sólo ha quedado durante estos
últimos tres años en un tema musical digno de disfrutar en todo tipo de
ceremonias festivas, sino que también, refleja la situación actual del
país.
Las
cifras dan cuenta que el costo de la vida ha incrementado. En abril, el
Índice de Precios al Consumidor (IPC) incrementó en un 0,3%, acumulando
un alza de 2,1% al cuarto mes del año. En tanto, en los últimos doce
meses, la inflación registra un 9,9%, una situación seria.
Por
otra parte, otra mujer venezolana -quién prefirió no identificarse-
lleva siete años viviendo en nuestro país. En la actualidad, atiende a
público en una panadería en calle Croacia de Punta Arenas, entregó su
testimonio y comentó lo difícil que ha sido para ella y su familia vivir
en Chile durante estos últimos meses, manifestando que “ha sido
exagerado los costos de los alimentos de primera necesidad, en los
mercados han aumentado considerablemente; por ejemplo, antes comprabas
con $1.300 el litro de aceite, hoy cuesta casi $3.000, otro caso es el
kilo de hallullas que antes costaba $1.800 y hoy cuesta $2.500. Todos
los productos han aumentado y las empresas han aumentado todos los
productos”, afirmó.
La
entrevistada comentó que para llegar de buena manera a fin de mes,
tanto ella como su esposo deben tener dos trabajos o aumentar sus
turnos. El precio de los arriendos es otro aspecto en que se han visto
afectados. Al respecto, ella señaló que “lo que a uno le pega más, es el
costo del alquiler, porque una casa con tres habitaciones tiene un
valor de $600.000 y eso no puede ser pagado por solo una persona”.
Pese
a que durante las últimas semamas, muchos extranjeros han determinado
irse de Chile y retornar a su país, ambas venezolanas permanecerán por
un tiempo más, en la búsqueda de mejores opciones para sobrevivir.