Las manifestaciones que se han producido en todo el país podrían dejar serios problemas auditivos que a la larga dañarían la estructura del oído.
El Ministerio de Salud señala que una persona no puede estar expuesta por más de 8 horas a sonidos superiores a 85 decibeles, número que es similar a un grito (90 decibeles).
El jefe de carrera de Fonoaudiología de la Universidad de Magallanes (UMAG) Miguel Fuentes, explicó que el estar expuestos a manifestaciones por dos o tres horas con sonidos superiores a 100 decibeles no va a recibir tantas alteraciones al oído, contrario al que asista todos los días y se exponga por más de 8 horas.
Según el profesional, el tiempo de recuperación es de aproximadamente entre 6 y 7 horas, tiempo en que las células del oído se recuperan y vuelven a la normalidad, ya que al estar expuestas a tanto ruido terminan fatigadas. “Una persona que asiste concurridamente a manifestaciones no le da el tiempo correcto a las células (del oído) para que se recuperen, porque eliminará el ruido en la noche, pero al día siguiente se volverá a exponer”, dijo Fuentes.
La experta en fonoaudiología de la Escuela Rotario Paul Harris de Punta Arenas, Carol Douglas, enfatiza que en ciertos casos puede haber pérdida de audición por traumas acústicos con objetos contundentes (piedras o bombas lacrimógenas) que podrían producir daños externos (golpes o traumatismo) que también pueden ocasionar una fractura en el hueso.
Consejos
Douglas sostiene que para evitar este tipo de daño auditivo las personas que asisten a las manifestaciones o eventos masivos pueden utilizar protectores auditivos para evitar los ruidos por tanto tiempo.
“En caso de sentir un pito o zumbido lo ideal es protegerse. En caso de sentir zumbidos prolongados, hay que realizar una evaluación auditiva. Lo otro es limitar el volumen de fuentes que generen mucho ruido (herramientas, máquinas de cortar el pasto, maquinarias de construcción) y tratar de estar en ambientes que sean de descanso auditivo”, dijo.
¿Cómo saber cuándo retirarnos?
El también jefe del Área de Audiología de la UMAG, Miguel Fuentes, explica que para saber a cuántos decibeles nos estamos exponiendo al asistir a una manifestación “podemos descargar un sonómetro en nuestro celular –hay aplicaciones gratis- y ahí se puede ir viendo objetivamente cuánto es el ruido al cual nos estamos exponiendo. Lo otro es que el oído humano está diseñado para tolerar cierta cantidad de sonido. Cuando nos acercamos a 100 o 110 decibeles ya nos empieza a molestar y es desagradable”, concluyó.