Frane Coro: “La mala alimentación del magallánico pasa por la familia”

Frane
Coro salió de la región en el año 1999. Del Liceo San José partió a la
Universidad de Concepción, a estudiar la carrera de Nutrición.

Durante
esa época aprovechó de avanzar en su otra gran pasión, el básquetbol,
con el cual pudo disputar competencias importantes en diferentes clubes
de la zona central del país.

Sin
embargo, esas oportunidades se fueron perdiendo cuando en 2009 debió
devolverse a Punta Arenas. La crisis económica que se vivía en el
básquetbol nacional truncó su carrera a nivel nacional, pero abrió las
chances de retomar la vida como nutricionista

Hoy compite en el básquetbol regional y trabaja en la Junji, en donde declara sentirse “muy cómodo” con su trabajo.

Principalmente,
lo que tiene relación con la salud, con mantenerse sano. “Yo siempre
estuve preocupado de mantenerme bien físicamente. Fue por ese lado el
tema, lo que me fue llamando la atención. De a poquito me fui metiendo
más en el tema, hasta que me decidí”, dijo.

-¿Cómo ha sido desde que volvió a Punta Arenas?

“Para
mí, ha sido fantástico. Tuve la suerte de pasar a trabajar al tiro al
Consultorio Mateo Bencur, y al Centro de Rehabilitación con niños.
Después me fui al otro extremo, de niños a ancianos, cuando fui al
Eleam, y por último, llevo hartos años trabajando en la Junji”.

-¿Hay interés por la buena alimentación en Magallanes?

“Sí,
siempre hay gente que me pregunta por la nutrición deportiva, de
suplementaciones, o ayudas para bajar de peso. También hay gente que lo
logra y después rebota o gente que adelgaza, Lo que sí es que siempre
estoy ahí dispuesto a ayudar cuando me preguntan”.

-¿Por qué la gente se alimenta tan mal en la región?

“Eso
va por unos patrones culturales, entre chilotes y europeos, que hacen
que todas nuestras relaciones sociales sean acompañadas por
alimentación. Nos gusta comer mucho carbohidrato y azúcares, además de
carnes y alcoholes. Somos la región con mayores índices de obesidad y
cánceres del país”.

-¿Es algo que se pueda corregir en el futuro?

“Creo que se puede cambiar
si se parte con los más chicos. Ellos tienden a absorber las cosas que
se van enseñando, pero depende también de lo que hacen los colegios y
jardines, porque si las familias tienen malos hábitos, es difícil que se
cambie, ya que van imitando lo que hacen los papás. Eso es un problema.
Se trata de trabajar con la familia, pero cuesta más. Es difícil, pero
se puede lograr”.

-Además hay mucho sedentarismo.

“El
sedentarismo afecta igualmente. Hoy tenemos sobreestimulación de
videojuegos, celulares. Niños que están todo el día en eso, ni son
capaces de hacer actividad deportiva. Además, pasa que quitarán
Educación Física, lo que va a ser peor. Los costos para el Estado van a
ser mucho más altos en el futuro. No va a ser soste
nible”.

-Ahí es cuando entran los nutricionistas.

“Es
que cada profesional tiene que valerse por lo que conoce. La gente
tiene que asesorarse también por la gente que es experta en la materia.
Si hay problemas legales no se va a ir a un kinesiólogo o si tiene
problemas alimentarios tiene que ir a un nutricionista. Nutricionistas
capaces en la región hay”.

-¿Existe algún público específico que acuda más a los nutricionistas?

“Hay
ciertas generaciones que van más seguido, sí, pero otras que van de
manera cíclica. Esos son los más peligrosos, porque tienden a seguir
ciertas tendencias. Cortan los cambios de hábitos y después vuelven a
reca
er, y eso va produciendo que se genere una ganancia porcentual de peso, y eso es más complicado de bajar”.

-¿Básquetbol o Nutrición?

“Las
dos son parte de mi vida. Estoy tan acostumbrado a jugar y hacer clases
de básquetbol como en mi trabajo. Además, en las dos me relaciono con
niños”.

-Las dos actividades están ligadas.

“Son
dos actividades que van de la mano. Quizás con público objetivo
distinto, pero las dos las veo de la misma manera y no dejaría de lado
ninguna”.

-¿Tiene algún sueño por cumplir con la nutrición?

“Mi
sueño es tener un centro deportivo de alto rendimiento, pero propio.
Con profesionales de la salud y entrenamiento, pero todo en uno. Para
eso me tendría que ganar el Loto y
hacer eso. Eso sí, ahora no me puedo quejar, porque las dos cosas que hago me llenan y me tienen muy feliz”.

Camilo Encina

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