La
abundante lluvia caída en Tierra del Fuego durante el lunes favoreció
al combate del incendio en Timaukel. La superficie vegetal afectada se
mantiene en casi 1.300 hectáreas y persisten algunas fumarolas, pero las
autoridades indican que el siniestro está parcialmente contenido.
De
acuerdo al director regional de Corporación Nacional Forestal (Conaf),
Mauricio Vejar, lo que se viene ahora es un “trabajo terrestre muy
minucioso para ir apagando fogata por fogata a través de tendidos de
agua para dar el control definitivo de este incendio”.
De
todos modos las autoridades se mantienen en alerta. Para hoy se
pronostica vientos de hasta 90 kilómetros por hora. “Mañana (hoy) es un
día crucial. Si
el viento nos rebrota alguna brasa que esté en el suelo, ahí
rápidamente tenemos los helicópteros y las aeronaves para que puedan
ayudar con el combate en tierra”, dice el director Vejar.
Las
unidades cuentan con cinco aeronaves y un helicóptero para combatir el
incendio forestal. En caso de haber vientos adversos, sólo el Hércules
C-130 y el Super Puma podrían acompañar a los brigadistas que hacen el
trabajo terrestre. “Aeronaves menores por viento y seguridad no pueden
sobrevolar”, precisa el director regional de Conaf.
La
zona vegetal afectada corresponde en su mayoría a un bosque de lengas y
ñirre, pero también incluye turberas. Hay 95 hectáreas de este valioso
ecosistema que están dentro del perímetro del incendio.
Desde
la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior (Onemi)
recalcan el combate terrestre que se hizo durante la jornada de ayer.
“El
trabajo que se hizo de ir sesgando cada uno de los focos es importante
para enfrentar esos vientos que van a afectar a la zona en cuestión”,
dijo el director regional de la Onemi, Juan Carlos Andrade. “Estamos en
un buen momento. Lo importante es no bajar los brazos para poder
enfrentar el día de mañana (hoy), que es un desafío, y poder zanjar este
problema”, agregó.