En
la madrugada del lunes ocurrió un nuevo robo en el Aeropuerto de
Santiago, a solo tres semanas del último robo frustrado, que dejó por
saldo negativo la muerte de un funcionario de la Dirección General de
Aeronáutica Civil (DGAC), Claudio Villar. Tres delincuentes ingresaron
al terminal capitalino de vuelos nacionales simulando ser pasajeros,
utilizando tarjetas de embarque adulteradas, para luego dirigirse a
cometer un robo en la tienda de artículos, outdoor Andesgear. Y, a nivel
regional, se instala la duda: ¿existen mecanismos de seguridad para
impedir situaciones como estas en el Aeropuerto Carlos Ibáñez del Campo?
Andres
Guerrero, jefe del aeropuerto de Punta Arenas, fue contactado al
respecto de estas interrogantes y la respuesta fue un comunicado,
emitido por el nivel central de DGAC, que daba cuenta de que en estos
momentos se encuentran realizando revisiones integrales de la
infraestructura y medidas de seguridad existentes en el aeropuerto de
Santiago. “Tanto en el Aeropuerto Arturo Merino Benítez como en los
aeropuertos y aeródromos del país, se han tomado diversas medidas, que
por motivos de seguridad y considerando que hay una investigación en
curso, no se pueden dar a conocer”, agregó Guerrero.
Por
su parte, Ángel Muñoz, presidente regional de la Asociación Nacional de
Especialistas en Seguridad Aeroportuaria (Anesa), explicó que el 28 de
marzo realizaron una reunión con el director de DGAC, donde se determinó
trabajar en tres mesas de trabajo paralelas: una enfocada a la
normativa que rige a los funcionarios de seguridad en aeropuerto, la que
debe ser modificada para un mejor proceder. La segunda tiene relación
con aspectos de formación para su carrera. Y la tercera, sobre la
tecnología dispuesta en el aeropuerto. “En este momento estamos a la
espera de un documento oficial, en donde se plasmen las fechas para que
esto comience a ser trabajado”, señaló Muñoz.
Respecto de la situación tecnológica del Aeropuerto Carlos Ibáñez, similar a la mayoría
de otros aeropuertos regionales: “En cuanto a la revisión de las
tarjetas de embarque, no tenemos mayor tecnología. La detección de
situaciones que puedan ser sospechosas o de riesgo, solamente se debe a
la expertis de los funcionarios que chequean estas tarjetas. Existen
variedad de tarjetas de embarque, entonces se hace difícil la detección
de conductas sospechosas o adulteraciones que puedan realizarse en las
tarjetas. Solo gracias al profesionalismo y experiencia de nuestros
colegas podemos contrarrestar la falta de tecnología”, sentenció Ángel
Muñoz.
Por lo tanto, actualmente se estaría en espera de la entrega de informes que dictaminen
fechas específicas para la materialización de nuevos recursos que
mejoren las medidas de seguridad existentes en Aeropuerto Carlos Ibáñez
del Campo.