La vida de Javier Aguilar hoy se resume en dos cosas: buscar todo el día algún trabajo y empacar sus cosas ya que tendrá
que cambiarse a un lugar más económico. Y si se pudiera sumar más drama
a la situación del venezolano de 27 años, tiene que hallar ocupación
laboral en seis meses o tendrá que regresar a su país.
El
joven llevaba un año y medio viviendo en Punta Arenas y trabajando en
el local La Chocolatta. “Encontré ese trabajo apenas llegué a la ciudad y
necesitaba trabajar dos años para obtener la residencia definitiva.
Ahora estoy contra el tiempo para obtener otro contrato de trabajo y
poder quedarme. Además, mi compañero de casa, que además trabajábamos,
también quedó sin pega y tenemos que irnos de nuestra casa. Ojalá pueda
encontrar algo que me alcance para vivir tranquilo estos meses”, explica
Aguilar.
Ese
compañero de pieza es Sebastián Gatica. Un joven de 24 años que está
preparando las maletas para volver a la casa de sus padres. Gatica
alcanzó a trabajar 10 meses en La Chocolatta y ahora se encuentra
realizando labores esporádicas para poder juntar algo de plata durante
la actual crisis sanitaria. En sus planes está empezar su propio
emprendimiento. “Yo la verdad veo muy difícil que se pueda volver a
trabajar como garzón en el corto plazo, porque con todas las medidas
restrictivas que ya existen y que van a seguir estando, no lo veo muy
posible. Por eso ya me decidí y quiero hacer un Food Truck vendiendo
hamburguesas. Primero quiero empezar con el delivery y si me va bien
comprarme un vehículo para llegar a la siguiente etapa”, narra Gatica.
Un
poco más optimista es Alan Jarsen, que llevaba cuatro años trabajando
como garzón en el local Jekus. Este hombre de 38 años oriundo de
Santiago, actualmente vive del seguro de cesantía y de la ayuda de
algunos familiares, mientras espera que los locales del rubro vuelvan a
operar. “Yo tengo la fe que esto no va a durar mucho. Los expertos dicen
que para la segunda quincena de junio algunos lugares van a poder
volver abrir y sigo creyendo que se puede. Vamos a tener que aprender
nuevas metodologías para poder atender al cliente para que tenga una
experiencia segura y agradable, pero es algo que se puede lograr si se
quiere”, afirma Jarsen.